lunes, 25 de mayo de 2015

ARTÍCULOS: POESÍA, ENEMIGA DE LA LITERATURA Y EL RASGO DIFERENCIAL

    

Generación (parte) del 27



¿Por qué una poesía con nuevos hallazgos semánticos y desautomatizada de lastres oxidados?

-Porque esa poesía no emociona y suele abusar del significado sin esfuerzo por remozar el discurso poético dejándose llevar por construcciones ya lexicalizadas.

¿Cómo se consigue esos nuevos hallazgos que den una nueva fisonomía poética al texto?

-La poesía ha de ser una pintura parlante, como decía Plutarco. En este caso nos ayudamos de:
La metáfora —futuristas, ultraístas—,
la sinestesia —el simbolismo—,
el onirismo y el quiebro sintáctico—Surrealismo—,
sugerir más que explicar, o sea, rodeos —Mallarmé—
y la poesía igual a creación —Wilde—

ayudan a una recreación del texto poético, dejando atrás  los lastres sociales o líricos de la poesía tradicional, que confiaba toda su valoración al significado —divagaciones, descripciones, sondeos introspectivos, exaltaciones eróticas o amorosas, seudofilosofía, denuncia o autosatisfacción burguesa con regularidad sintáctica de funcionario, etc.—, sin pensar en la crisis que el texto poético ha sufrido en el mundo contemporáneo—Montale.

-¿Por qué el poeta ha de salvar estos escollos de frases hechas, escritura lineal convencional y actitudes poéticas obsoletas?

-Porque la madurez del hombre contemporáneo le lleva a nuevas búsquedas dentro del laberinto de su conciencia.
 
—“Hay otros mundos pero están en éste”—Eluard—, y ello le abre a nuevas indagaciones acerca de los fenómenos de su conocimiento, teniendo en cuenta que un cambio psíquico determina un cambio en el estilo —Spitzer.



              Veamos este texto poético

 

 

UN CUERPO DESHABITADO
 

Desocupas tu cuerpo de consumo
dejándolo al olvido de un andén
de los muchos silencios de la vida,
tú, que hiciste un mercado de tus ojos,
feria con los racimos de tus senos,
del pubis la diana de apetitos
y de tu cama, yunta de trabajo,
un breve paraíso de alquiler.

Llevabas como un terco palimpsesto
el recuerdo sangrándote de infancia
violada en un rincón de turbulencia
por manos como garfios endulzados
bajo un señuelo, fronda del engaño.

Asumiste con férula de sino
el pasado tal como una divisa
en el cuello mortal de tu memoria,
y enarbolaste a un viento de infortunio
la sonrisa con miel profesional
y palabras marcadas por el uso
con disimulo de un hedor de penas,
el abrazo de elástica costumbre,
la exhibición artera de un tesoro
que iba expoliando el azadón del tiempo,
modesta fonda de aire provinciano
para viajeros de pasión con prisa,
peregrinos por rutas de su hastío,
tratantes de manidas circunstancias,
sedientos de algún ocio pasajero
que abrevan en tus aguas de miseria
un sorbo de volátiles respiros
que escupen luego, ahítos de desidia
(menos yo, que dejé sobre tu tedio,
además del billete, unas palabras
que te dieron calor por un instante,
que tú quisiste retener con ruegos
en el mudo pretil de tu mirada).

El humo del tabaco fue aureola
a tu heroísmo de engarzar clientes,
y la copa, el fervor del incensario,
mientras pensabas en tu hijo, puente
para salvar los ríos del suicidio,
heroína en desvanes de epopeya,
mártir de un santoral sin bendiciones.
carne para el festejo de un momento
desahuciada de un techo de ilusiones...

Hoy, que no vives en tu cuerpo y yerras
por cielos de una ausencia indiferente,
dejas la huella de un revés que sólo
se entiende entre los pliegues no estudiados
todavía de Vidas ejemplares.



Premio de Poesía "Juan Ortiz del Barco"  (2009), 
Círculo de Artes y Oficios de San Fernando (Cádiz), 
editado en el Boletín de la entidad y en el cuaderno 
El mar que te debo y otros poemas premiados (2009)
 

OBSERVACIONES:
 

¿Para qué la metáfora?    

 

  -Enriquece —y amplía el texto— el verso con colorido 

  al comparar haciéndolo más inteligible el concepto 

  al lector. Elemento real: tu cama:


                                             -yunta de trabajo
                                             -paraíso de alquiler
                                             -diana de apetitos
                                             -mercado tus ojos
                                             -diana de apetitos

¿Para qué la sinestesia?

-Une lo sensorial y lo abstracto, dándole color a la idea:

-hedor de penas
-dejé sobre tu tedio
-el recuerdo sangrándote de infancia
 violada en un rincón de turbulencia
-unas palabras que te dieron calor

  De  El  lenguaje transfigurador   (2009)





Dámaso Alonso




Portada de una obra de S. Mallarmé

Echemos una ojeada a las siguientes definiciones:

Aristóteles se adelantó con esta frase al Formalismo. Vixtor Shklovski podría haberla escrito:
“Dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia”.

Antonio Vivaldi, en música —da lo mismo ahora que decir poesía; es arte también—, afirmó aquello de:
“Reformar y sorprender”.

Goethe era consciente de que no hay nada nuevo bajo el sol, sin embargo…
“Todas las cosas ya han sido dichas. Lo que conviene, para el poeta, es repetirlas de otro modo”.

Recordemos aquellos versos de Verlaine sobre qué es poesía. dando una idea de la delgadez en cuanto a retórica y ayudándose con matices del simbolismo ya iniciado por Baudelaire: 
     

              Que tu verso sea la buena ventura
              esparcida al viento crispado de la mañana
              que va floreciendo menta y tomillo...
              Y todo lo demás es literatura.

Oscar Wilde va más lejos que el poeta alemán:
“El placer superior en literatura es realizar lo que no existe”.


Vicente Huidobro decía algo parecido a lo que escribió Verlaine:
“El reinado de la literatura terminó. El siglo veinte verá nacer el reinado de la poesía en el verdadero sentido de la palabra, es decir, en el de creación, como la llamaron los griegos, aunque jamás lograron realizar su definición”. 

Los que se apoyan en la comunicación como piedra de toque del poema, no han leído lo que escribió el que se parapetaba bajo el seudónimo de Homo Sum (Frases, Austral, 319):

 “En arte no es suficiente la sinceridad”.

Oigamos a Mallarmé, poeta más allá del simbolismo, catalizador positivo de la poesía pura:


“Sugerir, no nombrar”.

“El verso no debe, por consiguiente, componerse de palabras, sino de intenciones y todas las palabras borrarse ante la sensación".

                                                                  
  Picasso, en su búsqueda infatigable, nos confiesa:
Yo hago lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera”.
Jean Carlos Duque de Franco se atreve a decirnos de manera terminante:
 “La primera condición de la poesía es que sea sorprendente”.

Terminamos con una frase del poeta francés parnasiano Leconte de Lisle, cuya definición abarca al tema y a la forma:
“Sólo hay poesía en el deseo de lo imposible o en el dolor de lo irreparable”.  Lo temático y la novedad expresiva.

Se puede ignorar las citas y escribir poesía como se desee, pero no es posible olvidar que, si todo está sujeto a evolución, la poesía no se iba a librar de este proceso.

Es fácil escribir poesía con lenguaje heredado, pero lo que motiva las referencias aludidas es recrear el lenguaje poético sin necesidad de recurrir al disparate seudosurrealista y al saltamontes versolibrista para escribir una poesía que parezca nueva.

Es patético ver poemas escritos en castellano que quieren parecerse a poemas traducidos de poetas ingleses o americanos con el fin de presentarse como modernos, actuales y “rompedores”. Darle patadas a la tradición europea es para muchos ingenuos un “descubrimiento”, el que no hay forma ni figuras literarias, ni comienzo y fin del poema. Una “genialidad” que tienta a los que se aprovechan de “la palabra en el tiempo”, que dijo Antonio Machado.

En la tesis de Vixtor Sklovski la visión reemplaza al reconocimiento. Entendamos este reconocimiento como una lexicalización de lo que se lee, mientras que la visión es una desautomatización de ese reconocimiento, y que por esa misma novedad denominadora, altera lo establecido en la lectura marcándola con la desviación voluntaria, ayudándose para ello con la metáfora, la sinestesía o cualquier otra figura. La visión es creadora, pero puede llegar a arbitraria dentro de un cierto orden en la percepción.

En el presente poema procuro desatarme de cualquier verso  que sea “reconocido” e intento que sea visión desautomatizadora de todo rasgo estilístico  hereditario:



                        “Y YO ME IRÉ...”


                                      ¡Qué triste es amarlo todo
                                       sin saber lo que se ama!

                                                       J. R. J.



       “Y yo me iré...”, viajero por filos de confines,
pasada la aduana de todos los adioses,
después de haberle dado portazo a la existencia,
ahijado del ciprés, padre de mi ceniza,
vecino de una nada custodiada por mármoles,
viandante de las sombras, esfinge de silencio,
tanteando la aldaba de todos las incógnitas...

Os dejaré en herencia recuerdos inconsútiles,
paréntesis de fechas mi último retrato,
ecos en la memoria que se van diluyendo,
congelados ayeres, cicatrices de olvidos,
presencia de una ausencia que se irá desgastando.

Almena en guardia insomne yo, en tanto, del misterio,
abriré la bitácora de mis figuraciones,
avante en la marea de todo lo ignorado,
timón rumbo a una aurora, brújula la esperanza;
iré desmemoriándome de nidos de ternura,
jirones las historias de lo que amé sin tregua,
pasto de la neblina los rostros donde echaba
igual que en alcancía de cariño mis besos...

“Y yo me iré...” Por ello, mis manos son dos haces 
de trigo que entretejo aún hoy con las vuestras;
trigo para que estallen los silos de ilusiones,
corazón candeal con que comer los miedos.                
       

De   Homenaje a la GENERACIÓN DEL 27 con motivo de los Actos celebrados en diciembre de 1927 en el Ateneo de Sevilla (2009)





EL RASGO DIFERENCIAL





Julio Herrera y Reissig, poeta uruguayo (1875-1910)

 



El rasgo diferenciador es también rasgo evolutivo y pone a la poesía en un tramo ejemplar que la distingue de otros tramos en que dominan lo fácil y repetitivo y ya carente de emoción, poesía para aficionados y vates perezosos que se contentan con la ”comunicación”, ya sean sentimental, ya sea crítica con secuencias gramaticales donde prima la comunicación sobre las posibilidades de sorprender la palabra en sus combinaciones morfo-sintagmáticas.
 El rasgo diferenciador es también electivo y no se contentará con la ruptura arbitraria e impune, sino que retomará lo clásico como noble molde para instalar en él lo conseguido en la batalla contra el lenguaje redicho, o sea: la función poética al máximo, que no excluye lo humano, como querían los vanguardistas.Toda la poesía escrita hasta ahora se  ha apoyado en el discurso gramatical lógico, en el que el poeta ha  intentado explicarnos el mundo (o su mundo), como si el mensaje de su contenido fuese el indispensable en poesía (al menos para él); o sea, que nos habla desde su necesidad de comunicar, desnudar su conciencia como si nos interesara su confidencia. Es la poesía que hemos escrito siempre.

 

 Llega Eugenio Montale y nos dice en su libro En nuestro tiempo que la crisis contemporánea de las Humanidades ha barrido esa poesía que pretendía seguir la tradición de la comunicación, la necesidad de explicarnos el mundo a modo de certezas del entendimiento humano entre el lector y el autor, o bien trasmitirnos una experiencia neorromántica o neomodernista.

Para que el poeta siga escribiendo, Darrida recurre a la sacudida de la semántica, la desgramaticalización del texto poético. O dicho más exactamente: la deconstrucción semántica.

Ya Shklovski había advertido acerca de la automatización del texto, propugnando para ello inventar expresiones propias, metafóricas o no. También la sinestesia de los simbolistas fue un intento de descomponer la realidad cartesiana. No digamos, para tal efecto, las vanguardias, en especial el ultraísmo con su culto a la metáfora (Cansinos Assens, G. de Torre, Borges)

¿Con qué procedimientos se ha de seguir escribiendo poesía como se ha hecho hasta ahora? Como dice Montale, ya estamos cansado del arte de contar literaria o poéticamente, pues parece que la historia del ser humano no nos interesa ya, al menos en cuanto ser de hondura metafísica o sentimental. Ése es su razonamiento ante el tema que nos concierne.

¿Seguiremos siendo viaductos de la literatura y nos contentaremos con las viejas historias que no les llegan a determinados lectores experimentados como Shklovski, como Montale, como Derrida?

¿Hemos de quedarnos entonces en la poesía experimental o bien de juegos icónicos?

La poesía no puede abdicar tampoco del significado con comunicación o no. Pero aquí surge el problema: ¿Hemos de replantearnos la cuestión en los mismos términos que hace treinta o cuarenta o más años atrás o mantendremos la esperanza de lograr una escritura creativa sin lastres del pasado literario?

He aquí un ejemplo de poesía que con un mínimo de significado desarrolla un tema que tiene una sola idea. Lo importante es rodear esa idea de elementos que nos quieren transportar a un mundo onírico. Por otra parte, los sustantivos y adjetivos son mayoritariamente concretos, desvinculando el texto de un lenguaje convencional y abstracto. Un toque surrealista le da al poema una cierta atmósfera onírica que lo salva del predominio aplastante del significado, como ocurre en la poesía social y también en la poesía de la generación siguiente, la de 68 ó 70 (a pesar de que los poetas de ella se opusiesen al lema de “la poesía es un arma cargada de futuro” de Celaya). Ellos escribieron una poesía situada en los mitos actualísimos de la modernidad, pero seguían siendo inevitablemente contenidistas.

Tomando la dicotomía de Dámaso Alonso nos podríamos preguntar: ¿O significado o significante? ¿Poesía de contenido o poesía de experimentalismo?

Vamos ahora a ese poema que representa un giro inusitado en la poesía, no sólo de su generación, y va más allá del contenido, tomando de él un mínimo, lo necesario para motivar lo inefable en la imaginación del lector. ¿Es lo que se proponía el surrealismo?

El rasgo diferenciador es también electivo y no se contentará con la ruptura arbitraria e impune, sino que retomará lo clásico como noble molde para instalar en él lo conseguido en la batalla contra el lenguaje redicho, o sea: la función poética al máximo, que no excluye lo humano, como querían los vanguardistas. He aquí un fragmento de "Tertulia lunática" de Julio Herrera, poema que busca a toda costa sorprendernos sin perder de vista la realidad.




I

Vesperas
                Jam sol recedit igneus... 
  


En túmulo de oro vago,
cataléptico fakir,
se dio el tramonto a dormir
la unción de un nirvana vago...
Objetivase el aciago
suplicio de pensamiento
y como un remordimiento
pulula el sordo rumor
de algún pulverizador
de músicas de tormento.

El cielo abre un gesto verde,
y ríe el desequilibrio
de un sátiro de ludibrio
enfermo de absintio verde...
En hipótesis se pierde
el horizonte errabundo,
y el campo meditabundo
de informe turbión se puebla,
como que todo es tiniebla
en la conciencia del Mundo.

Ya las luciérnagas –brujas
del joyel de Salambó–
guiñan la “marche aux flambeaux”
de un aquelarre de brujas...
Da nostalgias de Cartujas
el ciprés de terciopelo,
y vuelan de tu pañuelo,
en fragantes confidencias,
interjecciones de ausencias
y ojeras de ritornelo.

Todo es póstumo y abstracto
y se intiman de monólogos
los espíritus ideólogos
del Incognoscible Abstracto...
Arde el bosque estupefacto
en un éxtasis de luto,
y se electriza el hirsuto
laberinto del proscenio
con el fósforo del genio
lóbrego de lo Absoluto.

  Este artículo, como todos los que figuran en este blog, pueden leerse también en la web Arena y Cal. También han sido editados en varios cuadernos de artículos literarios.


























































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