viernes, 17 de noviembre de 2017

COSAS DE AMPARO, RESEÑA LITERARIA




Portada de COSAS DE AMPARO

 Manuel Baturone Linares, esposo de la autora de este libro que hoy comentamos, tuvo a bien la idea de recoger textos en verso y prosa de su mujer para confeccionar un libro que dejara una afectiva constancia de su quehacer callado en el atomístico mundo de las Letras isleñas.
Amparo Gordillo de Celis (1933-2001) fue una maestra nacional que ejerció de manera discontinua. Hizo algunas colaboraciones en “Mirador de San Fernando” a principios de los años setenta, pero no prodigó su presencia en tertulias ni tampoco quiso proyectar su afición en revista de poesía ni someterse a la lotería de los concursos literarios. Esta carencia de ambiciones la tuvo encerrada en una clausura voluntaria, mas no renunció por ello al ejercicio íntimo del verso y la prosa poética.

Cuando abrimos el libro, después de unas palabras a modo de prólogo, entramos en su primera parte, compuesta de poemas. En todos ellos existe un común denominador: una mirada amorosa a cuanto contempla. Sus referentes temáticos son siempre los mismos: La naturaleza domesticada de las macetas y los parterres, los niños (en concreto, sobrinos) y motivos variados —la nochebuena, Dulcinea, su automóvil o Platero mecánico, el mar de Cádiz, La Isla y otros poemas, todos ellos escritos en métrica variada.

En la segunda parte, a manera de pequeños artículos, aparecen sus impresiones sobre personajes y lugares -La Piconerita, La Virgen Negra, Jueves Santo, pescado de estero, el otro patio, el músico callejero…

Si tuviésemos que situar su estilo y su actitud ante el hecho de la escritura como creación, sin duda alguna este acopio de trabajos hallaría lugar en la poesía del intimismo pasado por la óptica de una estética tradicional anclada en los sesenta; una sencillez que está de acuerdo con su personalidad. Aquí no encontraremos los frutos del esfuerzo por escribir una poesía según imperativo de estilo de la época: culturalista, surrealista, clasicista, neobarroca, neoformalista…

Sin embargo, cuando se lee este poemario en verso y prosa, llega hasta nuestros recovecos el halo de un alma noble y limpia que manejaba el lenguaje con realismo próximo a la espontaneidad casi “naif”, es cierto, pero remozando el tópico con una intención loable: la de la autenticidad, la del amor a lo que está haciendo, a lo que ve todos los días, lo que roza; en suma, lo que ama.

De espaldas a las modas triunfantes, este librito nos invita a dar un paseo por el entorno de una cotidianeidad amable, como si respirásemos en otro mundo distinto a los convencionalismos impuestos por consignas e intereses de nuestra era del consumo.


 

Breve reseña biográfica

María Amparo Gordillo de Celis (San Fernando, 1933-Cádiz, 2001) fue una maestra nacional que ejerció de manera discontinua. Hizo algunas colaboraciones en “Mirador de San Fernando” a principios de los años setenta, pero no prodigó su presencia en tertulias ni tampoco quiso proyectar su afición en revista de poesía ni someterse a la lotería de los concursos literarios. Esta carencia de ambiciones la tuvo encerrada en una clausura voluntaria, mas no renunció por ello al ejercicio íntimo del verso y la prosa poética.
Fue Premio Puente de Zuazo de la Real Academia de San Romualdo de San Fernando (Cádiz) en su VIII convocatoria con el cuento titulado Madrugada (1981) 

Han sido recogidos póstumamente algunos trabajos suyos en el volumen titulado Cosas de Amparo (2010)



 Muestra antológica

 SONETO
 
Estoy sola y aquí.  Tantas mañanas
de esperanza fallida. Tantos días
con colgaduras de recuerdos, mías
como la luz filtrada en mi ventana.
 
Paredes de cristal por compañía
que parecen paredes de campana
y el badajo soy yo, sin alegría
tratando de las cosas cotidianas.
 
Afuera, gorriones piadores
y flores que cultivo por costumbre
tratando de apresar una belleza,
 
un pétalo que abre, unos colores,  
que más da, para mí la pesadumbre,
solo una flor conmigo: la tristeza.
 
 
             SILENCIO
 

Mi casa en la mañana es una barca
navegando en el mar de los silencios.
Afuera, pasan coches, ríen niños,
algún vecino adorna la mañana
con notas de una música estridente.
Me pongo a descifrar su melodía
y allí están, rojo vivo, los timbales
azul el piano, la trompeta negra,
amarillas las notas de platillos. . .
tal vez un violín color de rosa
y aquí estoy yo, con mi silencio a cuestas,
el teléfono mudo, la puerta sin que suene
un timbre que me traiga un son amigo
pero el silencio es sólo una palabra.
El silencio absoluto no es posible
porque aun donde la vida se apaga poco a poco,
aun en los cementerios, la hierba abre la tierra
empujando hacia arriba la semilla que brota.
Eso, implica una serie de pequeños chasquidos
y el viento entre los árboles murmura por los muertos
y se caen los pétalos de seda de las rosas
y los huesos se extienden buscando su postura,
desapareciéndose luego para formar ceniza.
 
Hay un grato silencio en las playas vacías
pero vienen las olas con su canción de algas
y pequeños moluscos, debajo de la arena,
se aseguran un hueco o el sustento diario.
En los bosques salvajes, tampoco se percibe.
Aunque a primera vista,  parezca que hay silencio
los árboles se envuelven  con su manto de música
y de pronto, despliegan su vegetal caricia.
Se desprenden las hojas, apenas un chasquido
o un pequeño animal,  cruza por un sendero
buscando alguna presa que llevarse a la boca.
 
Es tan solo un instante, pero ya no hay silencio.
En el aire despliegan las aves sus dos alas
batiendo suavemente, la mañana o la noche
y un sonido de plumas que, apenas es sonido,
se esparce como el eco de un llanto que se vierte.
Hay un silencio vivo en los vientres gestantes,
donde los hijos crecen, hasta tener su hora
el exacto segundo, previsto para ellos
que salen a la vida a ser niños, un tiempo.
 
Dentro de cada hombre, el silencio se entierra
se vuelve sentimiento para ser percibido.
Orgullo, amor y odio; emociones que existen,
ambición  sin palabras, ternura contenida
pero, aunque lo parezca, tampoco eso es silencio.
Dentro de mí yo siento los recuerdos,
mi casa está en silencio y allí estoy yo sentada.
 
Desde fuera dirían que nada está ocurriendo
pero, desde el más leve crujir de la madera,
el silencio me habla sin cesar de otros días.
 
Mi boca está callada y parece que esté sola
pero el silencio es algo que me hace compañía.
Durante horas y horas, no se oye que sonido
pero aquí, en mi sillón escucho los recuerdos.
Monótonos  recuerdos que ya no se renuevan
pero debo fingir que sigo mi camino,
sonreír y pensar que, aunque no lo parezca,
el Silencio no existe, lo aseguro.
       
 
        TIEMPO DE GORRIONES
 

Vienen de aquí, de allá, de todas partes
a buscar la pequeña providencia
del pan que se les pone en la terraza.
Son como  niños en un patio abierto
donde no importa que la lluvia caiga.
Tienen el nido, yo no sé por dónde.
Se bañan en la taza de una fuente
o en cualquier charco que espejea el cielo.
Atraviesan la fronda como flechas
y luego, de repente, están a tu lado
en la arena pardusca del sendero
picando cualquier resto de merienda.
Siento sus trinos roncos de reclamo
y oigo el  piar menudo de las crías.
Trenzan sus vuelos un ballet de alas,
entrecruzan rutas siempre nuevas.
Oculta espectadora de sus vidas
no puedo ni decirles,  Muchas gracias
por vuestra involuntaria compañía,
porque me hacéis sentirme amable y útil.
Gracias por estos años de presencia.
Habéis atravesado el silencio
fronda yo, de minutos como hojas,
flechas con corazón, vosotros solos
y el mundo, de ventana para afuera
sin pararse a escuchar mis sentimientos
ni vuestros parloteos en la tarde.
 

Anagrama para Marta
Miel como tu dulzura y tu inocencia.
Aroma de una infancia que se acaba.
Raudal de suavidad la de tus ojos.
Talla en la luz de tu presencia clara.
Amor que se despierta al contemplarte.
Y ya tu nombre está completo, MARTA.

Seguidillas

Aceptado tu reto
vuela mi pluma
como una gaviota
sobre la espuma.

Mar y cuartillas,
dos guitarras con ritmo
de seguidillas.

Hoy la sangre me canta
mientras me inquieta
canciones de tomillo,
romero y menta.

Qué loca sangre
floreciendo amapolas
sin derramarse.



Mirando al mar inquieto
te estoy mirando.
Con cada nueva ola
me estás llegando.

Buena marea
para pescar los peces
de tus ausencias.

Las campanas sonando
me tienen loca.
Si callan las de afuera,
me suenan otras.
Mira qué suerte:
las de dentro repican
mucho más fuerte.


Tiempo de mar amigo


Ya no más golpear piedras y muros.
Ya no más, llanto inútil empapando la noche...
Tus caracolas cantan un tiempo de ternura
porque llegó tu hora de involuntaria entrega.
Generosa, tu piel consiente las heridas;
te rasgas, mar, te rompes en pedazos...
te haces, cuna de niños,
sábana azul donde el amor se tiende
y es campo sosegado
para cansados cuerpos que buscan el reposo.
Olvidando tu abismo, tu incontrolable fuerza
te vas poniendo humilde, minimizas tus olas
para que el pie de un niño
pueda jugar contigo sin herirse.
Abierto estás las veinticuatro horas.


 Primavera y lluvia

Hoy primavera y lluvia,
marzo y nublado mediodía, a solas,
busco un un camino para mi esperanza
unos paisajes nuevos donde la fe se aliente
un estanque tranquilo, un arroyo, agua clara
donde eI dolor se bañe como un niño.


Inauguro señales, banderas de victoria
sobre todas las cosas que me hirieron un día,
puñales  de la memoria quiero enterrar ahora
bajo un prado crecido de amapolas
apuntando hacia un cielo de nubes amansadas.





  

ARTÍCULOS LITERARIOS: LA NOVEDAD DE SHKLOVSKI


 
  Vixtor Shklovski

EL ARTE COMO ARTIFICIO

            EL ARTE COMO ARTIFICIO  (¿ARTE Y OFICIO?)

    (TEXTOS TOMADOS DE INTERNET Y EN PARTE ELABORADOS  
    POR EL AUTOR DEL BLOG)
                     
"La finalidad del arte es dar una sensación del objeto como visión y no como reconocimiento".


 El arte es un medio de experimentar el devenir del objeto: lo que ya está "realizado" no interesa para el arte. La ciencia y sus adelantos nos han predispuesto a vivir en estado de alerta de la novedad en todo; también en el lenguaje. Lo tradicional nos parece caducado; suena a “buen burgués”. Porque lo que decimos ya lo han dicho hace cientos de años otros poetas. Hay que decirlo sin cansar a los lectores.


"Al examinar la lengua poética, tanto en sus constituyentes fonéticos y lexicales como en la disposición de las palabras y de los matices semánticos constituidos por ellas, percibimos que el carácter estético se revela siempre por los mismos signos. Está creada conscientemente para liberar la percepción del automatismo", es decir, de la expresión manoseada y gris, que puede escribir cualquiera.


DEL TEXTO REALISTA PASANDO,GRADUALMENTE, HASTA LA JITANJÁFORA


Hay, por lo tanto, grados de realismo en el texto. Desde el más objetivo –científico, periodístico, jurídico, humanístico- al más distante ya de la realidad. A partir de éste empieza el texto a ser desautomatizado, adquiere tonos personales como un cuadro impresionista y llega al expresionismo; luego, en su máximo esfuerzo de desfiguración, fragmenta la realidad y se expresa como cubista, caligramática y jitanjafórica. A partir de aquí, se sustituye la lengua por los objetos y tenemos la expresión artística iconográfica, pero eso ya no es poesía, sino vecindad las artes manuales.



 El objeto no es percibido como una parte del espacio, sino, por así decirlo, en su continuidad, o sea, en su nueva combinación con otros elementos afectados por la personificación, la metáfora y la sinestesia.  

"A esto se añade el fragmentarismo. El poema se suele convertir en una sucesión de emociones, ideas, anotaciones, etc. Todo se debe a una nueva visión de la realidad fuera de la lógica cartesiana que lleva al discurso burgués con una sintaxis aburrida y esclerotizada.
Una visión nueva de la realidad objetiva –y de la realidad de las ideas- motiva nuevas formas de expresión en la que predominan los nombres, los adjetivos, los verbos, los adverbios, pero que los combinan prescindiendo en parte de las palabras vacías o relacionantes. Lo que se trata es de dar un mensaje en el que domina lo sustantivo, lo intuitivo, lo esencial del pensamiento y dejar que el lector recomponga el discurso a su manera. Es como volver a una lengua primitiva en la que los indígenas mencionan lo que ve con su peculiar psicología y lo expresan con palabras esenciales sin hilvanar el mensaje con elementos relacionantes entorpecedores y funcionariales. Huir de la estructura momificadora del tema y el lenguaje".

Oigamos la referencia que se hace de Leo Spitzer: Su concepción de la estilística parte del postulado de que a toda

e x c i t a c i ó n                  p s í q u i c a

que se aparte de los hábitos normales de nuestra mente, corresponde también en el lenguaje un

d e s v í o    del   uso  normal;

o bien, a la inversa.

Si se quiere ver o representar el mundo a través del lenguaje, hemos de ser fiel a esa visión previa que se ha de traducir a palabras. Si mi visión sigue siendo realista, la traducción será realista también. Si se sigue siendo fiel a la clasificación de la realidad según las dimensiones convencionales, se sigue siendo un escritor objetivista, como de cartilla primera de la narración con su sujeto, verbo y predicado. Si no hay onirismo, no hay quiebro sintáctico. El onirismo es la delectación de un mundo interior hecho con lo más selecto de la realidad. Hay que derrumbar la realidad, trocearla y sacar de ella los materiales que se han de combinar para dar una suprarrealidad virtual, claro, pero íntima.
El realismo es propio de los burgueses mentales, que ya tienen su esquematismo real prefabricado y se deleitan en sus tópicos.


De este modo llegamos a definir la poesía como un discurso difícil, tortuoso. El discurso poético es un discurso elaborado. La prosa permanece como un discurso ordinario, económico, fácil, correcto. La prosa de la información, incluso la de la novela o el teatro, tienen un discurso que el lector y espectador procesan rápidamente ya que su construcción no presenta combinaciones inhabituales; rasgo que sí tiene la poesía “comprometida” con la ley de la evolución estilística (por ejemplo, Rubén Darío no podía escribir como Quintana ni siquiera como Campoamor, a quien, por cierto, dedicó una décima). Dentro de unos márgenes aceptables de complicidad entre el autor y el lector, la poesía “pierde” la vergüenza y la cabeza y campea a su gusto por los predios de la lengua sin caer en el disparate ni en la imagen visionaria, sino empleando la metáfora y la sinestesia especialmente para sorprender con temas sugeridos más que explicados, que es lo que hacían la poesía social y la clásica.


EL ARTE COMO ARTIFICIO  Selección
"La poesía es una manera particular de pensar: un pensamiento por imágenes; de esta manera permite cierta economía de fuerzas mentales, una "sensación de ligereza relativa", y el sentimiento estético no es más que un reflejo de esta economía. Para Potebnia y sus numerosos discípulos, las imágenes tienen la función de permitir agrupar los objetos y las acciones heterogéneas y explicar lo desconocido por lo conocido.

La conclusión de Potebnia se podría reducir a una ecuación: 
"poesía=imagen".

Potebnia no distinguía la lengua de la poesía de la lengua de la prosa; a causa de esto no pudo percibir que existen dos tipos de imágenes: la imagen como medio práctico de pensar, como medio de agrupar los objetos, y la imagen poética, medio de refuerzo de la impresión. La imagen fábula, la imagen - pensamiento, que nos ejemplifica la niñita que llama a una bola "pequeña sandía", no es más que la abstracción de una cualidad del objeto y no hay ninguna diferencia entre: cabeza-bola y sandía-bola. Es un pensamiento, pero esta abstracción no tiene nada que ver con la poesía.
La ley de la economía de las fuerzas creadoras pertenece también al grupo de leyes admitidas universalmente, pero estas fuerzas son limitadas, cabe pensar que el alma trata de realizar el proceso de percepción lo más racionalmente posible, es decir, con el máximo resultado. Esta ley es tal vez verdadera en un caso particular del lenguaje, esto es, en la lengua cotidiana a las de la lengua poética. Por este motivo debemos tratar las leyes de gasto y de economía en la lengua poética dentro de su propio marco, y no por analogía con la lengua prosaica.

Si examinamos las leyes generales de la percepción, vemos que una vez que las acciones llegan a ser habituales, se transforman en automáticas. Las leyes de nuestro discurso prosaico, con sus frases inacabadas y sus palabras pronunciadas a medias, se explican por el proceso de automatización. Los objetos no son vistos, sino reconocidos a partir de sus primeros rasgos. Bajo la influencia de una percepción de ese tipo el objeto se debilita, primero como percepción y luego en su reproducción. En el proceso de automatización del objeto, obtenemos la economía máxima de las fuerzas perceptivas: los objetos están dados por uno solo de sus rasgos. La automatización devora los objetos, los hábitos, las personas. Para dar sensación de vida, para sentir los objetos, para percibir que la piedra es piedra, existe lo que se llama arte. La finalidad del arte es dar una sensación del objeto como visión y no como reconocimiento.  "Dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia", dijo Aristóteles.

  Se trata de presentar la palabra, o el conjunto de palabras, como una novedad en la percepción, como si esas palabras reunidas expresaran algo nuevo, aun siendo ellas ya conocidas en otros contextos como palabras serviles a un determinado pensamiento.

Recursos aconsejados para esta transfiguración: sinestesia, símil, metáfora, repeticiones, violación de la sintaxis, así como de la estructura del verso convencional. Otro recurso podría ser la sugerencia. Dar a entender más que definir.


El arte es un medio de experimentar el devenir del objeto: lo que ya está "realizado" no interesa para el arte. Lo que convence es lo que extraña, lo que sorprende y, además, gusta porque estimula la fantasía del lector y lo transporta lejos de la realidad ingrata o monótona.

Al examinar la lengua poética, tanto en sus constituyentes fonéticos y lexicales como en la disposición de las palabras y de las construcciones semánticas constituidas por ellas, percibimos que el carácter estético se revela siempre por los mismos signos. Está creada conscientemente para liberar la percepción, del automatismo. El objeto no es percibido como una parte del espacio, sino, por así decirlo, en su continuidad, en lo que se puede ver —decir— además de lo dicho ya de él. De este modo llegamos a definir la poesía como un discurso difícil, tortuoso. El discurso poético es un discurso elaborado, artístico y complicado si se quiere presentar las palabras como liberadas de la monotonía. La prosa permanece como un discurso ordinario, económico, fácil, correcto". 

OTROS TEXTOS A MODO DE RESUMEN:
La sustitución de la palabra por otra pala­bra con diferentes medios expresivos es la prueba de que el hombre está cansado de ser hom­bre, y, en consecuencia, es perfectamente lógi­co que arranque de sus manifestaciones toda referencia a la desventurada condición humana.¿Por qué no pintan ya los pintores la figura humana y el paisaje en el que vive el hombre? Porque tras el hombre y tras su real hábitat se halla siempre escondida la insidia de la pa­labra. Una obra de arte que se pueda explicar, traducir en términos de lenguaje, pertenece aún al viejo mundo, que se hacía la ilusión de ex­plicar, de justificar, de comprender: es una obra que no se mueve, que nace vieja.

                                    Eugenio Montale: En nuestro tiempo

El verso no debe, por consiguiente, componerse de palabras, sino de intenciones y todas las palabras borrarse ante la sensación.

Sugerir, no nombrar.
 
                        Mallarmé
                                                                               
  
Dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia. 
                                                                    Aristóteles
El arte busca lo insólito, lo que rompe la costumbre, por eso es incómodo. 
La poesía no es, ni puede ser, una ocupación habitual (OC, VI, 249).
                                                                José Ortega y Gasset

Yo hago lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera.
                                                                            
                                                                       Picasso

El placer superior en literatura es  realizar lo que no existe.

                                                                    Óscar Wilde

  La primera condición de la poesía es que sea sorprendente.  
                                                         Jean Carlos Duque Franco

  En arte no es suficiente la sinceridad.

                                          Homo Sum (Frases, Austral, 319)
   
 Una visión engendra una forma nueva. 

                                                                 Spitzer
Sólo la metáfora puede dar una suerte de eternidad al estilo.

                                                               Marcel Prous
  

Reformar y sorprender    
                                                   
                                                  Antonio Vivaldi



   LA HERMENÉUTICA DE LA METÁFORA: de Ortega a Ricoeur


"El lenguaje poético destruye la referencia espontánea del lenguaje ordinario, y en virtud de la distancia que toma con respecto a la realidad natural (mediante una suspensión de referencia o “epojé”, dicho en términos fenomenológicos), abre nuevas dimensiones de la realidad. Se anula una referencia descriptiva en beneficio de una referencia metafórica.
 El arte, también para Ricoeur, no es únicamente sentimiento. Mejor dicho, hay que entender por sentimiento algo muy distinto a lo que entendemos habitualmente: es una manera específica de encontrarse en el mundo, de orientarse en él, de comprenderlo e interpretarlo.


 Lo propio del arte no es “narrarnos las cosas, sino presentárnoslas como ejecutándose” (OC, VI, 256).
 
         Por eso, gracias al trabajo de la imaginación, la metáfora nos desliga de la experiencia cotidiana, pues se trata de es ficción y conlleva una “suspensión” o ruptura de la realidad que vivimos de manera ordinaria. El lenguaje poético ofrece modos de ser, sentir, y pensar que la visión común oblitera y olvida".

ARTÍCULOS LITERARIOS: DEL SENTIMIENTO LÍRICO DE LA VIDA





Almenas, cuadro de María Jesús Rodríguez Barberá



DEL SENTIMIENTO LÍRICO DE LA VIDA


El lirismo requiere ingenuidad, espontaneidad, musicalidad justa y exaltadora de lo profundo.

El lirismo brota de lo trágico, lo inevitable, lo que está vivo en el alma como un paisaje que da vida o un recuerdo que atormenta. Lo demás, es literatura, bien hecha quizá, pero no emocionante.

Tiene un alma sensual, mística y sentimental, a veces linda con el misterio (Oigamos a Federico García Lorca: “Sólo el misterio nos hace vivir, sólo el misterio”). Todo menos una adaptación a las consignas de una escuela o las influencias de la literatura del momento, como ocurre con la poesía escrita bajo la sombra de la fugaz frivolidad y la facilidad que cae en lo antirrítmico como sello de la modernidad.

Siempre habrá poetas mirando por las afueras de su torre poética a ver si hay un resplandor de la moda que se lleva y a él le venga como un sol misericordioso para el frío de su inspiración.

La literatura es la voz a contra pelo de la época, el altavoz de lo que atruena en el oído impersonal de las masas lectoras. Pero no es la escritura que se vale de la ortopedia del premio y la crítica que la echa a andar por los escaparates de las librerías de las Ferias del Libro.

Siempre nos preguntaremos si no será la crítica, la televisión y el cine los que imponen esta clase de literatura a un público pasivo que no tiene iniciativa cultural.  Es escaso el público que  acude a la lectura, sobre todo a la poética. ¿Se necesita cultura, sensibilidad o simplemente curiosidad?

La poesía del sentimiento trágico no se escribe porque se desee sino porque surge del alma del poeta que sabe bien como Leconte de Lisle, poeta francés, que: Sólo hay poesía en el deseo de lo imposible y en el dolor de lo irreparable”. Todo lo demás, como dijo  Verlaine, “es literatura”. ¿Lo dijo en tono despectivo, o bien conmiserativo?

Toda esa poesía circunstancial pasa, pero la poesía que lleva debajo del verso explosivos de drama humano, permanece porque es universal. Lo demás, aunque sea buena literatura, se esfuma en la niebla en que duermen abandonadas en los estantes revistas y libros que tuvieron en su día un destello de atractiva lectura que el tiempo esconderá en sus pliegues de olvido.




Círculo de Artes y Oficios de San Fernando, 1905. Foto Archivo QUIJANO





miércoles, 15 de noviembre de 2017

SAN FERNANDO, IMPRESIONES DE SERVANDO CAMÚÑEZ







Plaza de la Iglesia, finales del siglo XIX


 1923 la isla según Servando Camúñez

   SERVANDO CAMÚÑEZ ECHEVARRÍA 
(Cádiz 1854- San Fernando 1936)

  
 


1922 la Isla según Servando Camúñez 

 
Hace cincuenta y siete años que quién esto escribe (lo dice Servando Camuñez en 1922, por lo tanto se refiere al año de 1865) llegó a San Fernando.

Un alma lleno de tristeza y una imaginación henchida de esperanzas incisas formaban su impedimenta moral.
Niño aún, las impresiones que traía, sumadas a las emociones de la llegada, grabaron un profundo surco en su memoria. Surco que persiste claro y lúcido al través de los años y de los desgastes de la inteligencia.
Venía de un pueblo de la Sierra, al que me había llevado meses antes una enfermedad de mi padre.

Eran los últimos días del mes de Julio. La ciudad estaba engalanada con motivo de su feria, el cielo tenía un azul purísimo, el calor era bochornoso y el levante soplaba furiosamente.
El carruaje que nos traía, al entrar en la calle Real (por la plaza del Castillo) y principiar a recorrer aquella terrible calzada de piedras, que la servía de pavimento, perdió una rueda, se inclinó de un lado y… los viajeros tuvimos que abandonar el maltrecho vehículo y recorrer a pie el trayecto que nos faltaba para llegar al término de nuestro viaje y de nuestros deseos.
Era por entonces la ciudad de San Fernando un gran villorro con una calle Real muy toscamente empedrada; con las demás calles, unas terrizas y otras empedradas; pero unas y otras sin aceras; con suburbios y albinas llenas de barro y montañas de basuras; con una edificación improvisada y sin belleza arquitectónicas; con alumbrado público de farolas que tenían en su interior reverberos de aceite, los cuales sólo se encendían en las noches en que no daba luz la Luna; con las salinas en poder del estado; con el mejor Arsenal de España; con una entrada, frente a ala estación ferroviario, llamada Glorieta, en la cual los bodegones, barracas e inmundas tabernuchas ocupaban la mal llamada Alameda y en donde una muchedumbre de vagos, rufianes, matones y rateros y cuanto había de perdido y malo en los bajos fondos sociales de la ciudad pululaba noche y día para vergüenza y desesperación de los trabajadores honrados y de los buenos habitantes de la población.
La Casa Ayuntamiento era un palacio en ruinas, de negras paredes y sin techumbre en el piso superior.
Los barrios extremos de la población eran zocos morunos en los que no era muy agradable la entrada, pues de ser señoras o caballeros los visitantes, eran abucheados estrepitosamente y obligados a retirarse por la incultura de sus pobladores.
Como la ciudad era un río de oro a causa de sus ocho mil carraqueños, sus empleados militares y las grandes remesas mensuales de numerario de nuestras colonias americanas y filipinas, acudían a ella como moscas cuantos aspiraban al dinero ajeno y cuantos no servían para trabajo ni para ganar honradamente el pan de cada día.
Por esto, por el sin número de tabernas, figones, capilés, etc, etc, por en enorme número de mendigos, lisiados, pedigüeños y matones, por la sobra de casas en donde nocturnamente se le tiraba de la oreja a Jorge y por escasez de policía civil y sobra de tolerancia y abandono en que vivían caleseros, valientes, hampones, chulos y demás gentes de mal vivir, raro era el día que no se presenciaba en plena calle algún asesinato o algún escandaloso choque entre los servidores del juego y los admiradores del hampa.

¿A qué proseguir?

San Fernando era un pueblo rico, pero miserable; era hermoso; pero sucio; era culto pero sin manifestaciones externas de su cultura; era caballeroso; pero sólo en las altas esferas de su mesocracia, y era noble y honrado; pero con una mezcla de fermento libertino, agitanado y canallesco que daba lugar a la fama y aplauso que otros pueblos le concedían por sus hampones y sus barateros, sus ladrones y sus victimas.
¡Que inmensa y gran diferencia separa al pasado del presente! (1922)
Aquella ciudad de San Fernando no tenía más cultura que la de sus marinos, ni más ilustración que la de sus poquísimos hombres de Ciencia, ni más higiene que la de alguna que ostra familia adinerada, no más seguridad que la puramente personal, ni más enseñanza que las que se derivan del analfabetismo y de la matonería.
Hoy, a pesar de lamentaciones y quejas vulgares, la entrada de la ciudad es sencillamente hermosa, las calles principales pueden competir con las de las ciudades modernas de mayor renombre, las albinas sucias y fangosas han desaparecido, los tristes faroles el alumbrado público se han tomado en focos eléctricos, las calles tienen aceras cómodas, el palacio del Ayuntamiento es un edificio monumental que da honores y prestigios, la Biblioteca Lobo es un centro de instrucción y de cultura, y las sociedades obreras de la ciudad que tanto bien procuran y que tan alto ponen el nombre de San Fernando, han hecho que se olviden y que desaparezcan por completo aquellos miserables tugurios donde la juventud se manchaba con el cieno de la procacidad y del matonismo.


Hoy la antigua y sucia taberna casi no existe; la calesa y el tosco calesero han sido substituidos por el automóvil y el coche charolado y limpio; la vagancia se ha borrado con el trabajador honrado y culto; al gracioso y al chocarrero ha sucedido el alumno formal, serio y aprovechado de nuestros Centros de Obreros; y todo aquello que significaba atraso, rutina, haraganeria, tosquedad y agresión se ha transformado en finura, adelanto, amable condescendencia y culta galantería.
Servando Camúñez

Relato de su visión de la isla de “aquellos tiempos” en 1865.
¡Honor a este hermoso y noble pueblo, que en medio siglo ha sabido elevar su nivel moral y social hasta la envidiable altura en que se encuentra!.
Servando Camúñez.
San Fernando, Diciembre,1922.
El Güichi de Carlos.





 San Fernando, a principios del siglo XX,
Plaza de la Iglesia




Calle Real. ¿Alrededor de 1910? Tendría San Fernando entonces 28.000 hab.
Aunque nacido en Cádiz, toda su vida estuvo ligada a San Fernando, ciudad donde ejerció su profesión de médico. Escribió poemas, zarzuelas y obras teatrales, dirigió los periódicos Los Lunes y La Correspondencia de San Fernando.


Jorge Guillén se mostró muy interesado en algunos de sus ensayos y comentarios críticos (especialmente los dedicados a Bécquer).
Fue conservador de la Biblioteca Municipal Lobo, ordenador del Archivo y cronista oficial de San Fernando desde 1929 hasta su muerte.
Como poeta, se siente ligado a su ciudad de adopción y a Andalucía.
Aunque su producción literaria llegó a ser muy extensa (gran parte ha quedado inédita), prefirió publicar tan solo una selección que tituló Versos pasados de moda (1915).






Estación ferroviaria de San Fernando, a principios de siglo XX



HIMNO DEL CENTENARIO


¡Cádiz, despierta! ¡Cádiz, levanta
a las alturas tu pensamiento!
En tu recinto, cual arca santa
puso la Patria su sentimiento,
sus esperanzas y sus dolores,
sus dignidades y su energía.
¡Cádiz augusta! Hoy es el día
de hacer coronas de egregias flores
para tus hijos, los luchadores
que enaltecieron tu nombradía.

Hoy hace un siglo que el mundo entero
vio sorprendido tu resistencia
ante el coloso que traicionero
quiso quitarnos la independencia.
Hoy hace un siglo, ¡Cádiz hermosa!,
que ante tus muros y tus cañones,
llena de rabia la poderosa
dominadora de cien naciones,
vio disiparse sus ilusiones
con tu respuesta maravillosa.

¡Cádiz, despierta! ¡Cádiz, levanta
a las alturas tu pensamiento!
Como la antorcha que se agiganta
a los embates del raudo viento
es la aureola de tus lealtades,
de tus honores, de tus firmezas,
de tus excelsas serenidades,
de tus bravuras, de tus realezas...
gloria y asombro de las edades.



Colaboraciones de Servando Camúñez
Diarios que constan en el Museo Municipal

La Correspondencia de San Fernando
Título: La Correspondencia de San Fernando
Lugar: San Fernando
Periodicidad: Diario
Imprenta: La Voz

Años:

1891 - 1893: Completo
1896 - 1900: Completo
1899 - Ejemplar suelto - 5 de mayo. Nº 3357
1902 - 1903: Último semestre
1906: Completo
1907 - Ejemplar suelto - 2 de octubre. Nº 6372
1909: 1er semestre
1910: Último trimestre
1911: Ejemplar suelto - Nº 7603 - Año XXI
1912: 2º semestre
1913: Ejemplar suelto -8 de julio - Nº 8453 - Año XXIII
1914: Último semestre
1921 - Ejemplares sueltos
29 de agosto. Nº 11193
7 de diciembre. Nº 11277
14 de diciembre. Nº 11283
1924 - Ejemplares sueltos
23 de abril. Nº 12015
26 de abril. Nº 12018
24 de diciembre. Nº 12222
1926 - Ejemplares sueltos
13 de diciembre. Nº 12824
1298 - Ejemplares sueltos
24 de octubre. Nº 13400
1935: Último semestre
1936: Completo
1937: Excepto 1er trimestre
1937: Ejemplar suelto - 1 de abril - Nº 15822 - Año XLVII
1938: Excepto 3er trimestre

Notas: Se conserva un suplemento literario "La Velada". 


22/07/1917 - Nº 2

Bibllioteca Municipal Almirante Lobo, en el Ayuntamiento