martes, 24 de marzo de 2015

POESÍA: UNA BREVÍSIMA POÉTICA


   


Playa de Camposoto (San Fernando, Cádiz)



¿Por qué una poesía con nuevos hallazgos semánticos y desautomatizada de lastres oxidados, como escribe Vixtor Shklovski en El arte como artificio?

Porque esa poesía no emociona y suele abusar del significado sin esfuerzo por remozar el discurso poético dejándose llevar por construcciones ya lexicalizadas.Dijo Shklovski: “Un artista debe evitar los caminos trillados”.

¿Cómo se consiguen esos nuevos hallazgos que den una nueva fisonomía poética al texto?

Cada poeta busca sus recursos, suponiendo que tenga interés por hallarlos. Puede que se abandone a su estilo de siempre; estilo heredado y sin esfuerzo por renovarse en su lenguaje.

La necesidad de comunicarse (incluso a sí mismo) lleva al poeta al campo de la página a sembrar y recoger prontamente, sin pararse a pensar si no se será mejor esperar a que el lenguaje que se emplea ha de ser renovado, si ya no emociona y su escritura se ha vuelto monótona y desgastada.

En el poema del autor que figura en el apartado Poesía se intenta huir de las expresiones redichas y procura un empleo de imágenes, tan necesarias en la poesía para hacer sensoriales los conceptos.




UN CUERPO DESHABITADO



  Desocupas tu cuerpo de consumo
 dejándolo al olvido de un andén
 de los muchos silencios de la vida,
 tú, que hiciste un mercado de tus ojos,
 feria con los racimos de tus senos,
 del pubis la diana de apetitos
 y de tu cama, yunta de trabajo,
 un breve paraíso de alquiler.

 Llevabas como un terco palimpsesto
 el recuerdo sangrándote de infancia
 violada en un rincón de turbulencia
 por manos como garfios endulzados
 bajo un señuelo, fronda del engaño.

 Asumiste con férula de sino
 el pasado tal como una divisa
 en el cuello mortal de tu memoria,
 y enarbolaste a un viento de infortunio
 la sonrisa con miel profesional
 y palabras marcadas por el uso
 con disimulo de un hedor de penas,
 el abrazo de elástica costumbre,
 la exhibición artera de un tesoro
 que iba expoliando el azadón del tiempo,
 modesta fonda de aire provinciano
 para viajeros de pasión con prisa,
 peregrinos por rutas de su hastío,
 tratantes de manidas circunstancias,
 sedientos de algún ocio pasajero
 que abrevan en tus aguas de miseria
 un sorbo de volátiles respiros
 que escupen luego, ahítos de desidia
 (menos yo, que dejé sobre tu tedio,
 además del billete, unas palabras
 que te dieron calor por un instante,
 que tú quisiste retener con ruegos
 en el mudo pretil de tu mirada).

 El humo del tabaco fue aureola
 a tu heroísmo de engarzar clientes,
 y la copa, el fervor del incensario,
 mientras pensabas en tu hijo, puente
 para salvar los ríos del suicidio,
 heroína en desvanes de epopeya,
 mártir de un santoral sin bendiciones.
 carne para el festejo de un momento
 desahuciada de un techo de ilusiones...

 Hoy, que no vives en tu cuerpo y yerras
 por cielos de una ausencia indiferente,
 dejas la huella de un revés que sólo
 se entiende entre los pliegues no estudiados
 todavía de Vidas ejemplares


Premio Juan Ortiz del Barco del Círculo de Artes y Oficios (2009), editado en cuaderno por el propio Círculo.

También editado en La mar que te debo y otros poemas premiados (2011)
 
Aparecido en la Web ARENA Y CAL, revista divulgativa cultural, mayo de 2016


        


Tertulia Literaria en Madrid. Años 20

 
 ¿UNA POESÍA PURA?


La poesía pura está en el lenguaje no en el tema ni en la arbitrariedad rupturista del ritmo. Remito al lector a los tres artículos publicados con este tema en la web Arena y Cal, revista literaria digital divulgativa.




Insistamos: Poesía pura es desautomatización del lenguaje, o sea, crear, sorprender, no repetir.  No está en el tema, ya sea deleite o emoción, ya sea paisajes o recuerdos, sino que es forma, capacidad de continuar generacionalmente los esquemas literarios por medio de las variedades expresivas. Pero este anhelo de innovar en la expresión tiene un peligro: el disparate o la imagen irracional, recursos fáciles que están al alcance de los que no pueden crear imágenes sorprendentes que convenzan al lector.





Ahora bien, no es la imagen el caballo de batalla del poema. Ya Shklovski rectificó la tesis de Potebnia, que consideraba la imagen como prioritaria en el verso. Él oponía a la imagen o, quizás junto a la imagen, la desautomatización; es decir, liberar el lenguaje de lastres, de repeticiones trasnochadas que se quieren justificar con el interés del tema, pensando por ello que descubren el Mediterráneo de los recuerdos, del sentimiento o de la idea. Con esto tal vez coincida con Mallarmé: “Pinta, no la cosa, sino el efecto que produce”.





A partir de Jakobson se habla de la metapoética como objetivo inmediato del lenguaje literario en poesía, que ya sería un verdadero lenguaje poético, un idiolecto de un poeta afortunado que dé con la clave de un registro creador que deje obsoleto el lenguaje que se emplea hasta ahora para escribir poesía, una poesía endeudada con la del pasado a juzgar por su falta de frescura, o bien la obsesión de la modernidad, como si el versolibrismo antirrítmico y la imaginería seudoonírica fuesen un logro a tener en cuenta.

Hemos de considerar por ello que las tentativas de renovación poética, lejos de cualquier despropósito aventurista, está en el lenguaje poético, la capacidad de liberarse del pasado sin abominar de él, sino transformándolo haciendo un uso convincente de su herencia. Como he dicho en otras ocasiones, cito al músico veneciano Antonio Vivaldi: “Reformar y sorprender”.



 De El lenguaje transfigurador (2009)

                              

















              



POESÍA DEL MAR ( V )




 
 Juan Sebastián de Elcano

PREMIO DE POESÍA “VIRGEN DEL CARMEN” 1994, 
QUE CONVOCA EL INSTITUTO DE CULTURA E HISTORIA NAVAL

I

Amo el mar de los muelles, prisionero, encerrado
en piedras lineales de ya sucios cantiles.
Me acerco a ver sus aguas de forzado sosiego,
inhábiles vitrinas donde descansan, duermen,
como lentas querencias en viejos fondeaderos,
anclas, quillas, rejetes, mordazas, calabrotes;
toco en mudos proíses corazones que amarran
en ellos soledades roncas de lejanías,
con marullos rebeldes de inquietante oleaje
descansan y se duermen los mástiles, de pie,
como fieles guardianes de aparejos hermanos
—familia de las vergas, velas, jarcias y palos—,
o miran desde el puerto a la ciudad abierta,
anfitriona de historias con rudos navegantes
(¿aún el tópico amable del ron y de la pipa
y taberna con humo y acordeón nostálgico?),
rumor de caracolas con residuos de algas
y fetiches de islas que evocan paraísos.



En su metal tundido, en maderas mordidas
por colmillos de espumas de oleajes feroces,
los barcos, esos novios de muelles y astilleros,
descargan corazones como cajas de historias
donde laten anhelos, ansiedades, vigilias;
mecidos por los vientos que les dan bienvenida,
dejan su cargamento con sellos de añoranza
y lágrimas de aceite en las aguas espesas.


II

El río es hijo de la mar. Un día
se perdió entre montañas y cañadas;
jugó en el laberinto de los árboles
llenándose sus lomos de hojarasca
decapitadas por el hosco otoño;
paseó por el borde de los pueblos
su fragor confundiendo con ruidos
de fiestas, embriaguez de lugareños;
y atravesó la piel de las ciudades
ornándolas de puentes legendarios;
después llegó a la mar como un viajero
locuaz de versos y canciones viejas,
se echó en los brazos de su inmensa madre
la mar, que enriqueció sus anchas aguas
con caudal de paisajes y memorias.


III

En las playas de estío es el mar una lengua
que lame los batientes y los cuerpos frutales;
merodea bajíos con sus perros de espuma
y espolvorea cal, tiza efímera y leve
en serios farallones o pétreos miradores
desde donde el viandante lo contempla a ese mar
igual que una pecera de sol enfebrecido
con trémula ardentía de brillo delirante.

Las olas van rompiendo sus yelmos en peñascos
donde mariscadores encuentran caladeros,
y grecas instantáneos de cabrilleos leves
se acercan con el flujo, ya nuncio del repunte,
gloria de la montante cuando las playas gozan
de los cuerpos felices que distienden su holganza
en la arena con brillos de rabiosos metales
sintiendo en las orillas —láminas relucientes—
los bores, las marolas que llegan como ardillas,
y son blancos cachones que se montan en médanos;



PUERTO DE GALLINERAS, SAN FERNANDO -CÁDIZ- 
FOTO TOMADA DE INTERNET

ah mar ociosa, novia del verano desnudo,
el verano amatorio, que es ajuar de bonanza,
paraíso arrullero de garzas y gaviotas
que dejan los esteros con sus mantos de adarce,
ya convertida el agua en criaturas de sal,
minúscula criatura de blanca termitera,
lejos de los navíos, cachalotes de acero
—antenas como ramas, cañones como élitros—
junto a los trasatlánticos (¿señores de los mares,
o huéspedes a quienes zarandean y agreden
nerviosos maretazos, malhumorados bores?)


IV

Es mordisco del mar a la bahía
esta cala, terroso desperezo
del litoral, posada de las olas
donde los botes duermen, trampolines
de brisas, plintos de aguas, en espera
del empujón con tea que es la aurora,
a la aventura de su pan difícil.

Palangres, redes en la pala, al hombro,
cocidas todavía en algún patio
donde sollozan clandestinamente
lutos por los ahogados, vasallaje
al mar, que brama oculto en el recuerdo
y, también como el pobre, él tiene hambre.


Suben la calle con los mismos pasos
que, sigilosa, da la madrugada.
Un respiro.
                  Se paran (¿por costumbre
o por fe?) ante el altar de la Capilla,
que es corazón con lumbre de la calle,
trozo de cielo que el cristal cobija,
y la Virgen, que tiene el mismo nombre
que la madre, o la hermana, o que la esposa,
o la hija, quizás es un aliento,
pues la Virgen del Carmen está cerca,
casi de la familia.
                           Y siguen ellos
camino del sustento, a la llamada
de la pleamar. Si es por costumbre o fe,
aunque no rezan, a la Virgen miran
besan con ojos el escapulario
y reavivan la vieja confianza.


    
 Despesque
 Cuadro de María Jesús Rodríguez Barberá





V

Ahora, con la estoa, gigantesca y pesada,
que es la carpa infinita de un circo sumergido;
ahora que has lanzado, alto mar, tus ejércitos
y hay fragores y filos de espadas destellantes
y lomos escamosos de arcaicos dinosaurios
que suben desde fondos abisales y oscuros,
oh mar, ya eres océano, cónclave poderoso
de las aguas reunidas igual que una familia,
eslabones acuosos de infinita cadena
y aprendiza ayer eras de veneros y fuentes,
discípula de arroyos, alumna de riachuelos,
párvula de cascadas salpicando en las peñas,
viajera por las costas, por los golfos, los muelles
y maestra de ríos refrescando la tierra,
y, ahora, capital de las aguas más hondas,
las aguas que dejaron matorrales y légamos,
animales y troncos y residuos humanos.
Ahora eres la tumba de buques que te orzaban
como los mastodontes suicidas por las selvas.
Guardas antiguos restos de civilizaciones,
cementerios de turbios corales y madréporas
donde huesos humanos tu corazón te punzan,
porque sé que te duele el dolor de la tierra
y lo dices echando las tormentas al vuelo.



Pero nadie lo entiende y todo el mundo sueña
con que el mar es feliz porque guarda en sus ojos
astros, luna y bandadas de exótico averío,
porque guarda en su cofre de arabescos celestes
fábulas increíbles, y es que tú, mar, te ondeas,
principio y fin del mundo, como el claustro materno
adonde el hombre vuelve a recobrar su origen:
enséñale, tú, mar, a ser libre y gozoso
de travesías amplias, de desiertos undívagos,
y como tú, no entregue sus oídos a brisas
que entretejen gemidos con las voces de ahogados,
sino que de distancias se enriquezcan sus ojos
y escuche en los repliegues de tus vastos aguajes
el Todo, que redobla en su tambor de espumas
su rumor oceánico, su pleamar de grandeza.

De Erytheia o versos de circunstancias elegidas (2000)

 


POESÍA: MIS REGISTROS POÉTICOS



Estos registros poéticos han aparecido en la Web ARENA Y CAL durante siete meses del año 2011

A su vez, los poemas están extraídos de varios libros editados ya
 en cuadernos y en la revista literaria áMBITO.


                  


 

(I)  POESÍA CONVENCIONAl.  Texto primero

Llamo poesía convencional a la que no se preocupa nada más que por el mensaje, el texto como significado, con el empeño en comunicar ideas o sentimientos, utilizando un estilo poético sin sorpresas expresivas y sin preocupación innovadora de imágenes, desvío y otros recursos que le supriman el automatismo a ese lenguaje oxidado por adjetivaciones y sintagmas ya empleados por otros autores.


ÓLEO DE BARRIO


Sale enero a tomar el sol. La calle
por donde antes pasara el mediodía
llorando, se ha secado. Suenan gritos
de niños, como piedras que cayeran
dentro de un pozo. Ladra un perro y cruza
un sol enfermo por las azoteas.


Abajo, como siempre, el cierro donde
hilvana su nostalgia la soltera
(«el pretendiente aquel que era bajito,
pero amable, Dios sabe a quién corteja»...)
Cotidiana, invernal fuga del tiempo
en la pasividad de la alhucema.
Las cinco de la tarde. Se levanta
un vientecillo sobre las almenas
donde lloran las sábanas con sordos
rumores el blancor de su pureza.


Desde las azoteas se ve el pueblo
tendido en la quietud de la marea
que le da un verde abrazo y la clausura :
geografía celosa y centinela
¿de qué ?, ¿de sus salinas, sus esteros,
su puente, sus acacias, sus palmeras,
su paraíso de dormido tiempo,
retiro luminoso de la tierra?


De
Tierra escondida (1972)


(I)
POESÍA CONVENCIONAL. Texto segundo


Este poema incluye ciertas imágenes de que carece el texto anterior. En aquél predomina el realismo descriptivo sin apenas recurrir a ellas. Ahora se impone la intención de colorear, buscando un equilibrio de la forma con el tema y como huyendo del motivo escueto para que el poema no sea estrictamente realista y cubra su tema con una enumeración a base de metáforas, pero sin perder de vista el drama del contenido.


DICHO DE LA POBREZA DE RUTEBEUF


Heraldo y pregonera de mi llanto,
lágrima mía, escarcha de tristeza,
moneda mía única, oxidada
que saco del hondón de mi penuria,
del fondo de un bolsillo de mi pena. 

Cuando llueves fluvial por mi mejilla
le pido a Dios que seas manso arroyo,
pequeña urna del sol, vidrioso estuche
donde va un historial desposeído
que disimula un triste contrabando
y se guarda el lamento tras los dientes,
reja y prisión de gritos y verdades.

Lágrima mía, débil patrimonio,
riqueza personal e intransferible,
agua de un manadero de vergüenza,
diurno y clandestino guadiana
diminuta tormenta que me azota
en mi islote de yermo y soledades,
enamorada esposa, fiel amigo.

Sirve de estrella a reyes y poetas
e indícales que nada hay tan privado,
tan sincero quizás, tan perdurable
como tú, lenta lágrima elocuente,
desnuda identidad, frágil sustancia
que en la piel pone rúbrica nerviosa
y apresurada de lo más humano.

De
Un resplandor antiguo enciende hoy mi memoria (1987)


(II) POESÍA DE ESTRUCTURA ABIERTA O VERSO LIBRE


Se expone este tercer poema como muestra de una poesía que quiere romper el esquematismo formal y desarrollar su tema sin demasiado apoyo en el significado y, por lo contrario, sirviéndose de las imágenes para darle relevancia al significante, así como la desfiguración del texto obedece a la fuerza del sentimiento incapaz de controlar su avalancha íntima. Como se puede ver, ha habido una progresiva liberación desde el realismo, el encorsetamiento rítmico y de la expresión convencional, que está siempre a favor únicamente del tema.


EL ANSIA

 
(ALLEGRO. MOLTO VIVACE CON AFÁN INÚTIL)

ESTE ansia que me golpea
el litoral del pecho, esta ansia
             {que toma proporciones de ola,
que me empuja con su oculta marea,
que me quiere despeñar,
y, a lo lejos, aquella razón sin ser razonada
siempre con una luz ardiente de poderosa
                            {atracción llamándome
como la lejanía del mar llama al marinero,
y yo, que puedo ser un náufrago
de sus fogosas y atrayentes aguas,
pongo por medio la distancia, el infortunio,
                                                 {el corazón
inútilmente endurecido, acerado
por el martillo imparcial del pensamiento,
para que no lata en mi ese rumor
                                      {que me empuja
hacia su playa de blandas músicas,
                               {de caldeadas arenas,
oh el ansia, ese incorpóreo verdugo
que mata dando miel,
dando una muerte paradójica,
oh qué lejanía para que el ansia redoble
                                 {su tambor intangible
y lleguen los ecos hasta sus oídos,
y no importe la enfermedad, no sea obstáculo
la necesaria muerte de las cosas,
porque el ansia es más fuerte
                              {que un galope caballar,
que un tropel de bisontes,
                            {que una manada de toros,
que una montaña volada,
                          {que una derrumbada cordillera
de espumas locuaces,
más que los látigos del viento sobre los lomos
                                {puntiagudos de las olas,
no hay nieve que la enfríe ni agua que la apague,
el ansia de múltiples brazos,
                              {de innumerables ojos
de precipitados recuerdos, de íntimos
                                        {aldabonazos
sobre la puerta, sobre el muro, la llave,
                                   {la dureza, impaciencia,
imposible, nunca... ah, ah el ansia...


De
Fiebre de verano (1980)

 

 (III) POESÍA FUTURISTA


El autor, ateniéndose a la siguiente cláusula del movimiento futurista, expone el texto que sigue detrás de ella:

"La poesía debe ser una continuación ininterrumpida de imágenes nuevas, sin las cuales no es más que anemia y clorosis." Fuente: "Manifiesto técnico de la literatura futurista", 11 de mayo de 1912.

El presente poema está escrito bajo el influjo de la teoría citada, cuyas dos cláusulas fundamentales fueron la velocidad y la plástica, sin necesidad de destruir la sintaxis, ni prescindir del adjetivo, ni emplear el infinitIvo básicamente, ni tampoco abolir las pausas sustituyéndolas por otros signos o por ninguno.

El autor ha querido integrar ambas exigencias empleando el verbo a lo largo de la enumeración, para dar sensación de celeridad, y la metáfora, así como sustantivos y adjetivos, a ser posible, concretos, con la idea de conseguir un cuadro polícromo con trazos rápidos. Se dan, pues, tres condiciones básicas del movimiento futurista: La velocidad con los verbos, la frescura del lenguaje con metáforas nuevas y la ausencia de puntuación en lo concerniente a las palabras en libertad.

Tal vez el único inconveniente es que el poema está en verso alejandrino y no libre, pero ha sido inevitable que se cumpliese el verso de Francisco Villaespesa: “El ritmo, gran rebelde, me rinde vasallaje”, o la disculpa de Ovidio: “Quidquid tentabam dicere, versus erat”.


MAR FUTURISTA

 
Rueda con voz de estrépito sangre nutricia y acre
latiguea marola su furia malaquita
ondea su bramido bandera de relámpagos
estalla su embarazo vientre de las especies
es madre ella la mar de húmedos vegetales
amadrina a madréporas y sargazos con sal
presta su espalda acuosa a mastodontes náuticos
se abre en ubre bronca para succión de nubes
se expande como lengua sibilina de espuma
llama con su oleaje aldabón en las rocas
se le resiste el mundo pétrea puerta la tierra
hunde su ronco llanto bajo de los cantiles
se mueve como inmensa pecera delirante
extiende su piel verde como carpa de agua
se hace efímero hostal de las aves las brisas
se arruga y se distiende jungla de espesas olas
es dragón en tormenta ruge de estruendo y vidrio
se amansa en las orillas hospital de los barcos
se desguaza en mareas se acurruca en las dársenas
pide asilo a cansados tropeles de oleajes
domesticar se deja crepuscular felino
y muere oh qué sepulcro la sombra ultramarina

De Palabras insumisas (2010)

 

(IV) EL CUBISMO LITERARIO

 

Aunque fue el poeta francés vanguardista Guillaume Apollinaire quien puso de moda el caligrama (Palabra bella), sus inmediatos antecedentes occidentales pueden ser situados en la época helenística; por ejemplo, ya lo tenemos en el poeta Teócrito. Otro autor fue Simias de Rodas. Sin embargo, no son éstos los únicos precursores de tan geométrica arquitectura verbal: ya en textos hindúes, egipcios y veterotestamentarios hay presencias de ella.

Los caligramas o poemas visuales consiguen uno de los más genuinos objetivos de los vanguardistas: la poesía liberada de lo trascendente, filosófico o sentimental Ya no se nos reproduce el pensamiento sobre la realidad, sino la realidad misma.

En la presente muestra el autor expone una muestra de los anhelos vanguardistas -en este caso dentro del cubismo literario-: un «dibujo» de la realidad y la metáfora como magnificación de esa realidad, pasada por la mente del poeta. Las «palabras en libertad» aquí se ponen de acuerdo para un fin poético.

Habrá quien rechace esta modalidad versal, pero el esfuerzo del tropo literario merece una consideración.
  

                     LAMPADARIO FRUTAL

                   El árbol tiene lámparas de frutas
                con destellos sabrosos.

 
        



Falta el caligrama


V. DADAÍSMO


Hacemos un apartado para el dadaísmo, con el fin de situar en ese movimiento los ejemplos del propio autor que siguen a la exposición.

Efectivamente, el dadaísmo tuvo el gesto más nihilista de todas las vanguardias. Su negación de todas las posibilidades de decir poéticamente dejó a ésas frustradas por su misma y reiterada negación.

Recuérdese el famoso poema de Hugo Ball escrito en 1916, cuya fonética escandalosa no era ni más ni menos que un anticipo de lo que el mexicano Alfonso Reyes llamó jitanjáfora en 1929, que, a su vez, la tomó de un poema del cubano Mariano Brull. Véase La experiencia literaria, 1942.

La frase en cuestión de Hugo Ball era: "O gadji beri bimba glandridi laula lonni cadori…"), que tuvo precedentes en experimentos futuristas. Esta incursión con raíces en el “salvajismo” africano alejado de los modelos europeos, recaerá en otras corrientes literarias como el letrismo y la poesía beatnik.



GRAMÁTICA EBRIA
           

Palangras que recogen peces del pensamienso
Vosorras no seréis como vuestras hermazos
oxidajas que estáis por un consumo abadas
ramesas del ahora torpas publiciteras
sólo merecemaras de un asilo puédotico
otras catas de citas donde rasas rampáis
por un renacimienco que os laven la lenguato
falabras maretripas inmundas ninfolices


Puede parecer una burla hacia el lector. Nada más lejos. Se trataba de olvidar la cultura académica y buscar nuevos rumbos, para la expresión poética. Son, por lo tanto, tanteos no exentos de juego y desenfado, rasgo característico de las vanguardias, como ya observara Ortega en  su obra

La deshumanización del arte.

Este otro ejemplo se “compromete” a jugar con sílabas determinadas para conseguir un efecto que libere a la palabra de su servidumbre lógica.


LIBÉLULA Y PALABRA

Libéfuga lila errábula
boscósima la emboscásula
frondósiga la campígala
vuelúvula la animágala
que en la cuartícula vuéliga
palabrásula indecísiga
buscadóriga insaciábula
dóndiga anclar los fonéfagas
como quietar la libéfuga
su vuéligo perpetuósogo
libéfuga y parabrásula
hijásilas gemelúfagas
del raudón pensamientófugo. 
De Palabra peregrina hacia un espejo (2012)

 (VI) CREACIONISMO

 

Decía Vicente Huidobro: “El reinado de la literatura terminó. El siglo veinte verá nacer el reinado de la poesía en el verdadero sentido de la palabra, es decir, en el de creación, como la llamaron los griegos, aunque jamás lograron realizar su definición”.

Dice más aún: “La primera condición del poeta es crear, la segunda crear, y la tercera crear”.
De esta manera, vemos cómo las palabras deben llegar a ser un núcleo de tensión creadora, sin que importe nada el significado.

“Hay que hacer un poema como la naturaleza hace un árbol”.

Esa frase es ambigua si no la interpretamos a la luz de las vanguardias, acordándonos de aquella otra frase de Ortega y Gasset: “La poesía es el álgebra superior de las metáforas”.

Otra vez Ortega: “El poeta empieza donde el hombre acaba”. Se eliminan fuentes tradicionales del poema, como los sentimientos, los recuerdos, las ideas y la mímesis, o sea: la reproducción de una naturaleza racionalizada.

Las vanguardias eran conscientes de que no se podía seguir escribiendo una poesía tópica, independientemente de los temas del modernismo. (Pero los mismos temas están más o menos presentes siempre en el poema.) Lo que importa es la técnica, la capacidad de mostrar combinaciones lingüísticas con una apariencia de novedad. ¿Dónde estaría, si no, la famosa emoción del poeta si lo que se dice lo han dicho ya miles de poetas ?

¿Crear el poema como la naturaleza crea un árbol? Debo -pienso con buena voluntad- entender esto como si hubiese que darle la espalda a la lógica y a la poesía abstracta, anteponiendo entonces espontaneidad (ausencia de puntos y comas y orden gramatical al uso) y el colorido, que aleja de la abstracción (la metáfora al cien por cien sin lugar a secuencias estereotipadas). Al menos, se es consecuente con un imperativo de Huidobro: crear, crear.


                                    VIVIR QUE EMPUJA

 

Eslabones los días cadena de la vida se arrastra la experiencia a ras de cada hora los sueños a remolque de la esperanza ciega
te necesito torpe lazarillo tu instinto sobrevivir pisando peldaños de almanaque llegar adonde viene el olor de un mañana qué trabajo levanta el ánimo palestra la prueba que mordemos los humanos qué alto este merecimiento de existir nos exige jornaleros del tiempo albañiles de años
muro nuestra codicia de la supervivencia
cortando tanto musgo de tristeza crecida
cortando las cabezas de la hidra del llanto
oleaje secreto bajo de los cantiles
del corazón el muelle en el que se desguazan
los barcos que regresan de ayeres en que fuimos
capitán en cubierta de anhelos naufragados
pero tú tanteadora de lontananzas tú
esperanza no cedas aunque dagas de vientos
rasguen ese velamen que todavía exhibes
vela la carcajada osadía mi mástil
desafío la proa del ardor malherido
                            sea ariete insistente la voluntad de p u n t a   


                           un edén a e s c al a r para la  f a n t a s í a

     enfrente oscuro ejército los ogros de la vida
       ¡sin piedad empujones el sexo y el dinero!
        ¡fuguémonos al ático de la imaginación!


            De Arpa sonámbula (2012)


(VII) POESÍA ULTRAÍSTA

He aquí la dos primeras cláusulas del movimiento ultraísta:

1. Reducción de la lírica a su elemento primordial: la metáfora.
2. Tachadura de las frases medianeras, los nexos y los adjetivos inútiles.

Pues bien, el autor ha adelgazado el cuerpo gramatical hasta conseguir que la metáfora sea el órgano estilístico único que mueve las palabras en el texto poético:


LA NIEBLA

Resplandor con mordaza,
simulacro de nubes,
claridad secuestrada,
humo congelado,
vahos de la tierra,
disfraz del entorno,
bocanadas de sombras,
secuestro de las calles...
Es la niebla.
De Renuevos en la palabra (2008)


Este estilo en el que ”los grandes poetas eliminan los vocablos vacíos, las apoyaturas, las partículas inexpresivas, y se demoran en las nobles palabras, llenas, plásticas y dilatadas”, quedó definido en la Poética de Valle-Inclán, que aparece en la Antología de la poesía española contemporánea  de Gerardo Diego, editada en Taurus. Sirva, pues, de apoyo semejante declaración estética.

Pero podríamos darle otra forma a ese pequeño poema desnudo con el fin de convertirlo en otro poema más dilatado en su cuerpo con los elementos gramaticales suficientes; con ello conseguiríamos presentar un texto de poesía al uso:


TÚ CONTRA LA NIEBLA



Silenciosa aparece secuestrando las calles
la niebla paso a paso con sus pies de penumbra,
igual que un simulacro de nubes, y te espero
detrás de la ventana que emborrona ella, impune,
con sus manos oscuras, y te sueño, redoble
de tus recios tacones en la acera que ahoga
su distancia, y te aguarda como yo en un mutismo
herido por manillas de un reloj perezoso
cuando suben los vahos de la tierra y aturden
igual que bocanadas de sombras el entorno
que anhela como yo, que tu luz lo consuele
y le quita el disfraz del humo congelado
que es la fosca, ladrona de perfiles que oculta,
mensajera de otoños con su dosel opaco,
que rasgarán tus ojos, dagas de resplandores. 

De Arpa sonámbula (2012)

EL SURREALISMO (VIII)

Como todos sabemos, el Manifiesto surrealista aparece en París en el año 1924, obra de André Breton. El movimiento llamado dadá parece ser que está en el origen del movimiento surrealista. Esta nueva manera de entender la manifestación artística expresa tanto en arte como en literatura la protesta nihilista que se enfrenta a todos los aspectos que condensaban la cultura occidental.

Lo mismo que en el dadaismo, el surrealismo concede un papel decisivo al inconsciente en la actividad creadora; ahora bien, lo utilizaba de un modo mucho más organizado, si se puede decir así. El automatismo se supone dependiente de lo onírico. Se renuncia al orden racional de lo inteligible para exponer un pensamiento fragmentado e inconexo, como si las imágenes se sucedieran en un sueño. Se niega la ilación de los elementos que constituyen lo real y ello se puede traducir en una sintaxis que rehúye el orden lógico de sus sintagmas. (Para mí un exponente en Literatura española de poesía surrealista en todo su esplendor es el poema de Vicente Aleixandre “Se querían” y el poema de Miguel Hernández "Eterna sombra".)


MAR CON MARTILLO DE MARETAS


Pecera delirante las manos de un demente
a lomos de manadas acuáticos ondeos
la ciudad lejanía con esbozos de gritos
a espaldas de la huida troceado el crepúsculo
abismo de neones calzadas horas punta
cláxones muchedumbres soledad qué bien hueles
amo guerras de vientos gong de las estampidas
boca de dinosaurio galope de tormentas
oleajes palestra gigantescos cepillos
acuáticas qué lascas de vidrio los lamentos
masa qué desafío a moldes del planeta
vientre de las especies la marea enarcada
embarazo ondeante parturientos bramidos
desnudas las ideas comprendo mis orígenes
sangre nutricia en lenguas de lácticos reflujos
repunte levitante salobre ubre de nubes
niegan el ojo cíclope incipiente la luna
oráculo de sombras muescas asfixiadoras
ojo de buey de buque del austero infinito
aves dagas cortando los telones del aire
madre de mi prehistoria cuna de mis ancestros
en vaivén dormitaban azules mis orígenes
madréporas la cuna algas de amor las manos
alisios una nana vencedor de naufragios
en el tiempo este hombre anfitriona bonanza
arribar a los sueños litoral de un verano
joyería volantes resplandores delirio
los brazos de la noche te esperan como sueñan
los distantes al mar hervor de vacaciones
sus deseos la fragua crepitante de anhelos
yo vuelta la mirada hacia ti qué heliotropo
a pesar de que crezcan catafalcos de cúmulos
luctuosas fortalezas efímeras sus torres
yo novio de pleamares tu silueta a lo lejos
cabalgador el júbilo la emoción ha estallado
golpea cual tic-tac maretas el martillo
olas como caballos contra la estoica roca
da igual mi corazón sus latidos jinetes
desgañitado amor la orilla que te llama.

De Arpa sonámbula (2012)





Parque  Almirante Laulhé
San Fernando (Cádiz)
Foto Archivo de Alfonso Estudillo





(IX y último) EL PACTO ENTRE EL SIGNIFICADO
Y EL SIGNIFICANTE
 
Viktor Shklovski propugnaba una poesía en la que no existiese automatismo en el verso, o sea, secuencias sintagmáticas que sonaran a pasado literario ya caducado por su lenguaje redicho y falto de emoción, tanto para el lector como para el autor. Es lo que él llamaba “reconocimiento”. El lector “reconocía” en un poema una lectura ya procesada por su interés y asumida sin otra respuesta que la indiferencia. A esto oponía la “visión”, es decir, la sensación de parecer que lo leía por vez primera; en este caso, el lenguaje estaba “desautomatizado” y que por ello sorprende.

Pero el poeta no puede renunciar al significado. De hacerlo, solamente atendería al significante, es decir, a una poesía experimentalista e icónica, o bien que tendría su límite en la jitanjáfora.

Ahora bien, el significado ha de ser un medio y no un fin, que es la tónica de la mayoría de los poetas; un medio para que el lenguaje extraiga del sistema todos sus recursos de combinaciones, a fin de que la lectura, aun con las mismas palabras, parezca nueva y, por ello, emocionante, dejando atrás los lastres de lecturas del pasado.

En el poema siguiente el autor intenta cumplir las exigencias de la “desautomatización” de Shklovski, evitando en la medida de lo posible que no haya versos “planos” y carentes de frescura semántica.


ORACIÓN NO FÚNEBRE PARA
UN CUERPO DESHABITADO


Desocupas tu cuerpo de consumo
dejándolo al olvido de un andén
de los muchos silencios de la vida,
tú, que hiciste un mercado de tus ojos,
feria con los racimos de tus senos,
del pubis la diana de apetitos,
y de tu cama, yunta de trabajo,
un breve paraíso de alquiler.

Llevabas como un terco palimpsesto
el recuerdo sangrándote de infancia
violada en un rincón de turbulencia
por manos como garfios endulzados
bajo un señuelo, fronda del engaño.

Asumiste con férula de sino
el pasado tal como una divisa
en el cuello mortal de tu memoria,
y enarbolaste a un viento de infortunio
la sonrisa con miel profesional
y palabras marcadas por el uso
con disimulo de un hedor de penas,
el abrazo de elástica costumbre,
la exhibición artera de un tesoro
que iba expoliando el azadón del tiempo,
modesta fonda de aire provinciano
para viajeros de pasión con prisa,
peregrinos por rutas de su hastío,
tratantes de manidas circunstancias,
sedientos de algún ocio pasajero
que abrevan en tus aguas de miseria
un sorbo de volátiles respiros
que escupen luego, ahítos de desidia
(menos yo, que dejé sobre tu tedio,
además del billete, unas palabras
que te dieron calor por un instante,
que tú quisiste retener con ruegos
en el mudo pretil de tu mirada).

El humo del tabaco fue aureola
a tu heroísmo de engarzar clientes,
y la copa, el fervor del incensario,
mientras pensabas en tu hijo, puente
para salvar los ríos del suicidio,
heroína en desvanes de epopeya,
mártir de un santoral sin bendiciones,
carne para el festejo de un momento,
desahuciada de un techo de ilusiones...

Hoy, que no vives en tu cuerpo y yerras
por cielos de una ausencia indiferente,
dejas la huella de un revés que sólo
se entiende entre los pliegues no estudiados
todavía de Vidas ejemplares.



Premio "Juan Ortiz del Barco" del Círculo de Artes y Oficios (2009),
editado en cuaderno por el propio Círculo.


También editado en La mar que te debo y otros poemas premiados (2011)


          


Playa de Camposoto, San Fernando (Cádiz)