lunes, 17 de agosto de 2026

SONETOS EN HOMENAJE A DON LUIS DE GÓNGORA

 

 

 

 

 

    

                                            CÓRDOBA. PUENTE DE SAN RAFAEL

  

 

  Como todo el que lee y/o escribe, yo tengo mis preferencias. En este caso, entre tantos grandes y buenos poetas de los siglos dorados, Góngora me atrae con un guiño estelar y digo como Antonio Machado: «Entre los poetas míos, tiene Manrique un altar», en mi caso, el gran vate cordobés.

 

    SONETOS EN HOMENAJE

    A DON LUIS DE GÓNGORA

 

 

 A SU REGRESO A CÓRDOBA-1626-,
GÓNGORA SE AFIRMA EN SU DEFINICIÓN DEL AMOR


LA DULCE BOCA QUE A GUSTAR CONVIDA.
(SONETO 1584)


Que será boca o dádiva de fresa
goteando su aljófar confidente,
diminuto panal adolescente
que da la miel después de la promesa.

Ciruela en erupción, si no frambuesa
-vencido o roto espino resistente-;
o joyero carnal, dulce o mordiente
donde sangra rubíes quien la besa.

Que será boca o gárgola de goces
donde el labio arderá con que lo roces,
espiral de un inmóvil desenfreno.

Pero, cuando es la boca árida historia,
ese amor es rastrojo en la memoria
«y sólo del amor queda el veneno».

 De  MIS ESPEJOS PREFERIDOS (1999)

    

LUIS DE GÓNGORA CONSIDERA A ALGUNAS

PALABRAS INDIGNAS DE FIGURAR EN UN POEMA

 

Venís a mí y, a oscuras, el abrazo.

¿Le tendéis una trampa al solitario?

Me cegáis con un brillo hospitalario

que se convierte en sonriente lazo?

 

Me queréis convencer que es un flechazo

y os desnudáis con ímpetu ordinario.

Me presumís de qué vocabulario

como un guiño de artero fogonazo.

 

Os podréis adueñar de mi aposento

y reíros de un noble sentimiento

con vuestra fiesta de embriaguez y humo.

No me convenceréis con vuestro influjo,

prostitutas del día y de alto lujo,

oh palabras rameras del consumo.

 

De HEGESIAS O LOS SONETOS TRÁGICOS  (2021)

 

GUERRAS LITERARIAS

 

Soy un nieto de Góngora y Quevedo.

De uno el tropo, de otro, la ironía,

bien la disemia o bien la alegoría.

Los dos, la lengua, mágico el enredo.

 

Quevedo, en la política, el denuedo.

Góngora, a flor de la mitología.

Quevedo, de Felipe IV espía.

Góngora, capellán, rutina el credo.

 

Del barrio de las Letras, inquilinos.

Se dice que los dos malos vecinos.

Guerra también de Lope con Cervantes.

 

En las antologías los leemos,

pero tras sus poemas no los vemos:

los cuatro entre metáforas sangrantes.

 

De YUNQUE Y FLOR  (2024)

ANTES Y DESPUÉS DEL AMOR O CONTESTACIÓN DE LUIS DE GÓNGORA AL SONETO DE LOPE DE VEGA “VARIOS EFECTOS DEL AMOR”.

 

…y sólo del Amor queda el veneno.

                                    L. de G.

Después de que el abrazo nos uniera

y el beso con su llama nos soldara;

después de que el ardor nos derribara

y en su dulce naufragio nos hundiera;

 

después de que el amor se adormeciera

y su fuego invisible se apagara;

después de que el reloj nos despertara

y el día nuevamente nos vistiera,

 

salimos a la calle, a la costumbre

de vivir y su ciega servidumbre

y cada cual del otro ya inconexo.

 Salimos a olvidarnos de que fuimos

de la pasión sus títeres, sus mimos,

y cada cual juguete de su sexo.

De YUNQUE Y FLOR (2024)

 

 

 

 SONETO EN HOMENAJE A DON LUIS DE GÓNGORA

 

 

           Llevabas un maizal por cabellera,

en mi noche tus ojos, dos candiles,

un encaje tus gestos femeniles

y en tu cuerpo, de gozne la cadera.

 

          Hembra de rompe y maja se dijera,

los ojos dos luciérnagas febriles,

los labios, pequeñísimos atriles,

y la voz que a la flauta oscureciera.

 

Los años galgos son, sordo el galope.

El amor ya no es bala ni es balada.

A tientas la memoria, da en miope.

 

El tiempo, barco, busca su ensenada,

y aquel amor que fue en cinemascope

será “tierra, humo, polvo, sombra, nada” .*

 

                                           * Verso de Luis de Góngora 

 

                      De  ALFABETO INSUMISO (2026)

 

1626:EL POETA LUIS DE GÓNGORA,

ENFERMO, REGRESA A CÓRDOBA PARA MORIR

 

A Córdoba me vuelvo, amada, dejo

este Madrid: su barrio de escritores,

mentidero, tabernas, picarones,

miseria con mendigo y sobrecejo.

¿Para qué estar aquí ya siendo viejo?

Poeta, blanco de mis ofensores,

son Lopico y Quevedo, detractores

de este mi estilo, de ellos disparejo.

     

Las deudas como moscas me persiguen.

Mas, menos mal, tus ojos que me siguen

tras esta despedida inacabada.

 

Y qué pena que toda tu dulzura

se vuelva en el revés de tu hermosura

“en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”.*

 

  *Verso de Luis de Góngora

                               De  YUNQUE Y FLOR  (2024)

viernes, 14 de agosto de 2026

¿POR QUÉ ME HE CREADO EL PERSONAJE FEMENINO EROTHYA?

 

 

 

 

 

 


 

¿POR QUÉ ME HE CREADO EL PERSONAJE FEMENINO EROTHYA?

Sabemos que esa mujer procede de un ambiente triste y menesteroso y, por supuesto que tan mal mirado, si se la considera dentro del oficio más viejo del mundo, como dice el tópico.

 

¿Qué visión del mundo puede albergar en sus entrañas una mujer cuya supervivencia ha dependido del hecho oscuro y lastimoso de vender efímeramente su cuerpo?

Se comprende por ello su nihilismo, su desconfianza  e incluso su odio disfrazado de sonrisa a la gente, sentimientos confusos, quizás involuntarios, nacidos de su tragedia sobrellevada a diario con paciencia, y eso cuando las circunstancias fugaces  le sonríen. 

Una tarde un hombre que recae en esa casa, aunque tolerada, sobrevive con el estigma de la deshonra en su fachada, la trata y se enamora de ella, de esa mujer que tiene el nombre de Erothya por alias de batalla en la guerra de amor, que a lo mejor no era  como dijo Góngora, «a batallas de amor, campos de plumas», sino una tempestad  súbita  de las pasiones como catapultas.

El destino une a Erothya con Erotósofo, Eroto para ella y los amigos. (El nombre se explica en la novela). ¿Qué vio en ella ese hombre, tímido por naturaleza y precavido, observador y meticuloso por su educación cultural? Es de suponer que esa mujer era, a sus ojos, una piedra preciosa por pulir, un filón de valores por extraer de su ambiente, y esa autoexigencia asumió el extraño visitante en aquel sitio en donde lo que menos  se podía esperar era ese suceso tan afortunado para ambos a la larga.  Dos nombres de una misma raíz con manifestaciones humanas que llegan a formar un ramillete de deseos compatibles que se vuelven recíprocos. ¿Quién lo iba a decir?, se dicen las compañeras de oficio venusino de Erothya, pero la vida abre a veces su cajita mágica de sorpresas…