jueves, 23 de enero de 2025

EL JARDÍN DE NARCISO, comentario de JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ GUERRERO

 


El Jardín de Narciso: 

«La creación de un universo poético original»




En este breve análisis sobre El Jardín de Narciso parto del supuesto de que, igual que la finalidad del estudio de la Historia Universal es la interpretación del presente y la proyección hacia el futuro, la lectura de las obras de los escritores y de los poetas vale en la medida en que nos orienta y nos estimula para que prolonguemos las sendas recorridas por ellos. No se trata, por lo tanto, de imitar sus creaciones sino de tomar impulsos para continuar sus caminos por unas rutas originales, nuevas y renovadas. La lectura literaria vale en la medida en nos alimenta y nos reanima para que despleguemos las alas de las sensaciones, para que afinemos las cuerdas emocionales y para que orientemos los impulsos de la fantasía y creemos un universo personal e inédito. Ésta es la lección que nos explica Juan Rafael Mena, poeta y profesor, aplicando sus conocimientos profesionales en esta obra que nos descubre los rasgos estéticos y los procedimientos estilísticos que definen la creación literaria de ayer, de hoy y de mañana.




La línea de salida de este poemario es el dibujo de las ideas de los filósofos y de los recursos de los poetas de la antigüedad grecolatina –Heráclito, Demócrito, Platón, Epicuro, Teofrasto, Cicerón, Lucrecio, Virgilio o Marcial y Juvenal. Son las presencias y las influencias noblemente confesadas por el autor que, a medida en que ahondamos en su lectura meditada descubrimos las hondas raíces en las que advertimos planos temáticos profundos que constituyen amables invitaciones a la reflexión y originales propuestas para el deleite de los sentidos. Parte de la inmersión en una naturaleza viva y activa que nos proporcionan sosiego, introspección en el recogimiento y en la soledad. Son unos cantos que nos descubren la íntima conexión entre los seres naturales y nos sumergen en un mundo en plenitud de vida, en un incesante cambio de colores, de sonidos y de olores que dan sentido al transcurso de los días y nos responsabiliza del cuidado del planeta. Porque la naturaleza –como la vida- está en constante transformación y se nos manifiesta de manera diferente y cambiante, que actúa en nuestro ánimo produciendo una mezcla de sensaciones y de sentimientos diversos que nos impulsan a contemplar la vida con ojos renovados. Son propuestas para que profundicemos en las teorías y en las prácticas de las creaciones literarias, y para que enfaticemos las llamadas a la libertad para lograr una conexión humana y cósmica, y para que nos demos cuenta de lo pequeño que somos cuando nos aislamos.




En mi opinión, estas invitaciones, que generaron alteraciones en la conciencia del pasado y en la previsión del porvenir del pensamiento, de las emociones y de las conductas, son amables llamadas para que los creadores actuales se decidan efectuar cambios en la conciencia del pasado y en la invención del futuro. A mi juicio, son también las consecuencias de los progresos lingüísticos, de las investigaciones psicológicas y de las teorías filosóficas, y, por supuesto, de las nuevas actitudes ante la vida. Tengamos en cuenta, por supuesto, que algunas de esas pretensiones de transformación adquieren en la actualidad nuevos impulsos debido a los lenguajes audiovisuales y, sobre todo, a las investigaciones neurológicas y a las transformaciones informáticas.



[Juan Rafael Mena
El Jardín de Narciso
San Fernando,
Tertulia Río Arillo, 2024].


José Antonio Hernández Guerrero, reflexiona, semanalmente en nuestro “blog”, sobre las Claves del bienestar humano el sentido de la dignidad humana y el nuevo humanismo. Actualmente, nos envía también una reseña semanal sobre libros de pensamiento cristiano, evangelización, catequesis y teología. Con la intención, de informar, de manera clara y sencilla, de temas y de pensamientos actuales, que gustosamente publicamos en nuestro “blog”.

 

 

lunes, 20 de enero de 2025

EL LIBRO

 

            EL LIBRO

 

(GOZOS Y BENEFICIOS DE LA LECTURA)

 

Lector: El libro es ventana

para asomarte a la historia.

Él es también la memroia

que va de ayer a mañana.

Su lectura nunca es vana

y de la idea es partera.

De ignorancia te libera

y tu soledad divierte.

Puede mejorar tu suerte

y, siemrpe amigo. te espera.

 

GANADOR. MUNDO ESCRITURA, PALABRAS Y SILENCIOS, 2017

 

THE BOOK

 

Reader: the book is a window

to take a look at history.

He is also the memory

that goes from yesterday to tomorrow.

Your reading is never in vain

and the idea is a midwife.

It frees you from ignorance

and your loneliness amuses.

It can improve your luck

and, always friend. awaits you.

 

 

   LE LIVRE

 

 

Lecteur: Le livre est une fenêtre

pour jeter un oeil à l'histoire.

Il est aussi le souvenir

cela va d'hier à demain.

Votre lecture n'est jamais vaine

et l'idée est une sage-femme.

Cela vous libère de l'ignorance

et ta solitude amuse.

Cela peut améliorer votre chance

et, toujours ami. vous attend.

 

IL LIBRO

 

Lettore: Il libro è una finestra

per dare un'occhiata alla storia.

È anche la memoria

che va da ieri a domani.

La tua lettura non è mai vana

e l'idea è un'ostetrica.

Ti libera dall'ignoranza

e la tua solitudine diverte.

Può migliorare la tua fortuna

e, sempre amico. ti aspetta.

 

El llibre

 

 

Lector: El llibre és finestra

per treure el cap a la història.

Ël és també la memroia

que va d'ahir a demà.

La seva lectura mai no és vana

i de la idea és partera.

D'ignorància t'allibera

i la teva solitud diverteix.

Pot millorar la teva sort

i, sempre amic. te espera.

 

Das Buch

 

Leser: Das Buch ist ein Fenster

einen Blick in die Geschichte werfen.

Er ist auch die Erinnerung

das geht von gestern auf morgen.

Ihre Lektüre ist nie umsonst

und die Idee ist eine Hebamme.

Es befreit dich von Unwissenheit

und deine Einsamkeit amüsiert.

Es kann Ihr Glück verbessern

und, immer Freund. erwartet Sie.

 

Liburua

 

Irakurlea: Liburua leiho bat da

historiari begirada bat emateko.

Oroimena ere bada

hori atzotik biharra doa.

Zure irakurketa ez da inoiz alferrikakoa

eta ideia emagina da.

Ezjakintasunetik askatzen zaitu

eta zure bakardadeak dibertitzen du.

Zure zortea hobetu dezake

eta, beti lagun. zure zain.

 

 

 

O libro

Lector: O libro é unha fiestra

para botarlle unha ollada á historia.

El tamén é a memoria

que vai de onte para mañá.

A túa lectura nunca é en balde

e a idea é unha comadrona.

Libérache da ignorancia

e a túa soidade divirte.

Pode mellorar a súa sorte

e, sempre amigo,agarda por ti.

 

 

              LIBER

 

Lector: Liber fenestra est

ad historiam vide.

Est etiam memoria

quod ab heri in crastinum vadit.

tua lectio numquam frustra est

et idea est obstetrix.

Ab ignorantia liberat

ac solitudo delectet.

Potest fortuna tua meliorem

et semper amicus, te exspectat.

 

 

domingo, 12 de enero de 2025

JOSÉ BRUNO, POR ALEJANDRO DÍAZ PINTO


 



Del éxito al ostracismo: la historia de un olvidado escritor isleño que llegó a triunfar en los años veinte

20 junio, 2020      Alejandro Díaz Pinto, Dr. en Humanidades y Comunicación

José Pérez Ramírez, más conocido como «José Bruno», nació en 1889 en San Fernando. De familia obrera, creció en la calle Santa Teresa o «de las pitas» , a la que recordaría años después como «la de mi niñez, primera vía de mis primeros sueños, donde viví la edad sin edad de la inocencia […] todo un dorado mundo de memorias felices llenas de sol y de libertad». Pocos datos hay sobre su infancia, pero de niño solía reunirse con sus amigos en la «plaza de las vacas» para sacarle «versitos» al dueño de un establecimiento que les negaba castañas pilongas: un talento que había heredado de su tío Manuel Pérez, autor de coplas carnavaleras muy conocido en la Isla a fines del XIX.

La vida le cambia a la edad de diez años, cuando su padre, tras mucho tiempo al servicio del ingeniero municipal Juan Carbó, decide emigrar a América junto a su madre; y dos de sus hermanos también se emancipan: Isabel contrae matrimonio con un santanderino y Manuel logra el sueño de dedicarse al cine mudo, llegando a trabajar con Douglas Fairbanks y, con el tiempo, a recorrer los Estados Unidos junto a su esposa, la bailarina Vida. Él y su hermana Paquita se trasladaron entonces a Puerto Real, quedando bajo la tutela del sacerdote Francisco Ramírez Cuevas, tío materno de ambos. E igual que su otro tío le había inculcado el gusto por las coplas y pasodobles, este le abrió las puertas al mundo los hábitos, logrando que ingresara en el seminario de Cádiz hasta que decidió abandonarlo, a los 18 años, vencido por su afición a las letras.

Fue entonces cuando conoció a la que con el tiempo se convertiría en su mujer, la también isleña María Vigo, y publicó sus primeros versos en el especial que La Correspondencia de San Fernando dedicaba a la Velada del Carmen, inspirado por la obra de Servando Camúñez, pero esto no era suficiente para él. Necesitaba ampliar horizontes. Su primera parada, Sevilla, no fue como la había imaginado: «La torre de la Giralda llegó a parecerme menos elevada que las de mi Iglesia Mayor». Tuvo la oportunidad de iniciarse en el periodismo como colaborador de El Liberal y, más tarde, de redactor en el mismo medio, pero en ocasiones llegó a irse a la cama sin probar bocado, por lo que, cansado de esta situación, tomó un tren a Madrid con 90 pesetas en el bolsillo. Allí, llegó a afirmar, «rompí todo lo que tenía publicado y sin publicar y empecé de cero».

No conocía a nadie, pero fue a parar a una casa de huéspedes gestionada por otro cañaílla, Manuel Domínguez, con quien entabló una gran amistad, y los relatos taurinos que escribía por encargo para el editor J. M. Yagües le permitieron salir adelante. Más tarde trabajó como traductor de francés, más por intuición que por formación, y enseñando en un colegio, labor que se tomó muy en serio para poder hacer frente al compromiso contraído con su novia antes de su etapa en Sevilla. El problema era que durante las vacaciones solo mantenía el sueldo de las traducciones, lo que apenas le daba para dormir en el estudio de un pintor y comer en cualquier parte, por lo que acabó trabajando en una oficina. Esto no satisfacía sus ansias creativas y un día se aventuró a enviarle una prueba de su talento al periodista sanluqueño Joaquín López Barbadillo, quien para su sorpresa manifestó interés en conocerlo personalmente. Sería el principio de un reconocimiento a escala nacional gracias a su faceta humorístico-literaria, teniendo como principales referentes a José Maria Eça de Queirós y a Heinrich Heine. Describía este género de la siguiente manera:

«El humorismo es el mal humor del talento. El mal genio del genio es el genio. No hay humorismo benévolo. Todo humorismo es mal humor. La consideración de lo ridículo, si no produce mal humor, es complicidad. De la misma manera que el humorismo, se define la sonrisa de una desilusión, se declara la desilusión de una sonrisa. Y la desilusión humana es tan seria y majestuosa como el optimismo de los dioses»

José Bruno comenzó a colaborar en Los Lunes del Imparcial e incluso estuvo a punto de asumir su dirección, pero la muerte de Barbadillo en 1922 dio al traste con estas expectativas. Sí concluyó, desde el anonimato, la Biblioteca de López Barbadillo y sus amigos: un singular proyecto para recuperar, traducir y editar de manera muy limitada obras joco-eróticas de diferentes épocas y países que su mentor había iniciado en 1914. Su época dorada llegó al entrar en contacto con el importante editor Artemio Precioso, quien lo mantuvo en el candelero hasta 1936, colaborando en varias de sus revistas literarias más conocidas, como la humorística Muchas Gracias o La Novela de Hoy, donde dio a conocer la mayoría de sus novelas cortas (La torre de Hero, Fábula de amor, El cartero de su deshonra, Cómo fracasó Manrique Alcedo, Las noches de prueba…). También escribió otras como Pajarito o Una mujer frívola para la serie Nuestra Novela y colaboró con relatos y reportajes culturales en ABC, Blanco y Negro, La Ilustración Española y Americana o Alrededor del Mundo, todas ellas publicaciones de primera división en España.

Publicó además tres novelas de gran formato que tuvieron cierta repercusión: Chipilín (Atlántida, 1927), Sataniel (Atlántida, 1928) y El burlón (Renacimiento, 1929), descrito por su autor como «un libro de aventuras grotescas en el que el héroe, aburrido de su vida vulgar, quiere ver ese mundo solo entrevisto en las revistas ilustradas y en las novelas extranjeras […] La novela del hombre que no dio la vuelta al mundo». En todas ellas fue crítico con los críticos, pero tan sutilmente que estos lo trataban a cuerpo de rey. Sin embargo, ya fuese por discreción o quizás por prudencia (su editor tuvo muchos problemas con la censura durante la Dictadura de Primo de Rivera) no era amigo de los concursos: cuando presentó Gesta de Águila al certamen Plus Ultra de ABC, le inquietaba que todos en San Fernando acabaran identificándole.

No han aparecido fotografías suyas, pero las crónicas lo describían, a los cuarenta, como de figura menuda y aniñada, inclinado sobre sus cuartillas en los cafés de barrio madrileños, fino, enjuto, de sonrisa nerviosa y dedicado a tareas muy por debajo de su verdadero talento.

Su meta era establecerse en San Fernando para seguir escribiendo desde allí y vivir de sus libros, lo que posiblemente hubiera conseguido de no ser por el Golpe de Estado, pues a partir de entonces se le pierde la pista salvo por la publicación de María Milagros (Hymsa, 1943), una novela con la que trató de acogerse a los valores nacionalcatólicos imperantes y en contraste con toda su producción. Se sabe que tuvo dos hijos, Francisco y Juan Antonio, y que su muerte en los años setenta fue tan discreta como él lo había sido en vida.

TOMADO DE:

PATRIMONIO LA ISLA, web de la que es autor:

ALEJANDRO  DÍAZ PINTO