El autor de este "Blog de las araucarias perdidas" continúa únicamente con el presente y prescinde de cualquier otro blog.
BLOG DE LAS ARAUCARIAS PERDIDAS. Juan Rafael Mena (1943). Es jubilado de la Enseñanza Media y ha editado libros de poesía, novelas, relatos, artículos literarios y libros de pensamientos. Su musa literaria se recrea igual en las formas clásicas que en los registros neovanguardistas, y por la influencia de estos mismos recursos empareja en ocasiones sus novelas y relatos con la función poética.
CÓRDOBA. PUENTE DE SAN RAFAEL
Como todo el que lee y/o escribe, yo tengo mis preferencias. En este caso, entre tantos grandes y buenos poetas de los siglos dorados, Góngora me atrae con un guiño estelar y digo como Antonio Machado: «Entre los poetas míos, tiene Manrique un altar», en mi caso, el gran vate cordobés.
SONETOS EN HOMENAJE
A DON LUIS DE GÓNGORA
A SU REGRESO A CÓRDOBA-1626-,
GÓNGORA SE AFIRMA EN SU DEFINICIÓN DEL AMOR
LA DULCE BOCA QUE A GUSTAR CONVIDA.
(SONETO 1584)
Que será boca o dádiva de fresa
goteando su aljófar confidente,
diminuto panal adolescente
que da la miel después de la promesa.
Ciruela en erupción, si no frambuesa
-vencido o roto espino resistente-;
o joyero carnal, dulce o mordiente
donde sangra rubíes quien la besa.
Que será boca o gárgola de goces
donde el labio arderá con que lo roces,
espiral de un inmóvil desenfreno.
Pero, cuando es la boca árida historia,
ese amor es rastrojo en la memoria
«y sólo del amor queda el veneno».
De MIS ESPEJOS PREFERIDOS (1999)
LUIS DE GÓNGORA CONSIDERA A ALGUNAS
PALABRAS INDIGNAS DE FIGURAR EN UN POEMA
Venís a mí y, a oscuras, el abrazo.
¿Le tendéis una trampa al solitario?
Me cegáis con un brillo hospitalario
que se convierte en sonriente lazo?
Me queréis convencer que es un flechazo
y os desnudáis con ímpetu ordinario.
Me presumís de qué vocabulario
como un guiño de artero fogonazo.
Os podréis adueñar de mi aposento
y reíros de un noble sentimiento
con vuestra fiesta de embriaguez y humo.
No me convenceréis con vuestro influjo,
prostitutas del día y de alto lujo,
oh, palabras rameras del consumo.
De HEGESIAS O LOS SONETOS TRÁGICOS (2021)
GUERRAS LITERARIAS
Soy un nieto de Góngora y Quevedo.
De uno el tropo, de otro, la ironía,
bien la disemia o bien la alegoría.
Los dos, la lengua, mágico el enredo.
Quevedo, en la política, el denuedo.
Góngora, a flor de la mitología.
Quevedo, de Felipe IV espía.
Góngora, capellán, rutina el credo.
Del barrio de las Letras, inquilinos.
Se dice que los dos malos vecinos.
Guerra también de Lope con Cervantes.
En las antologías los leemos,
pero tras sus poemas no los vemos:
los cuatro entre metáforas sangrantes.
De YUNQUE Y FLOR (2024)
ANTES Y DESPUÉS DEL AMOR O CONTESTACIÓN DE LUIS DE GÓNGORA AL SONETO DE LOPE DE VEGA “VARIOS EFECTOS DEL AMOR”.
…y sólo del Amor queda el veneno.
L. de G.
Después de que el abrazo nos uniera
y el beso con su llama nos soldara;
después de que el ardor nos derribara
y en su dulce naufragio nos hundiera;
después de que el amor se adormeciera
y su fuego invisible se apagara;
después de que el reloj nos despertara
y el día nuevamente nos vistiera,
salimos a la calle, a la costumbre
de vivir y su ciega servidumbre
y cada cual del otro ya inconexo.
Salimos a olvidarnos de que fuimos
de la pasión sus títeres, sus mimos,
y cada cual juguete de su sexo.
De YUNQUE Y FLOR (2024)
SONETO EN HOMENAJE A DON LUIS DE GÓNGORA
Llevabas un maizal por cabellera,
en mi noche tus ojos, dos candiles,
un encaje tus gestos femeniles
y en tu cuerpo, de gozne la cadera.
Hembra de rompe y maja se dijera,
los ojos dos luciérnagas febriles,
los labios, pequeñísimos atriles,
y la voz que a la flauta oscureciera.
Los años galgos son, sordo el galope.
El amor ya no es bala ni es balada.
A tientas la memoria, da en miope.
El tiempo, barco, busca su ensenada,
y aquel amor que fue en cinemascope
será “tierra, humo, polvo, sombra, nada” .*
* Verso de Luis de Góngora
De ALFABETO INSUMISO (2026)
1626:EL POETA LUIS DE GÓNGORA,
ENFERMO, REGRESA A CÓRDOBA PARA MORIR
A Córdoba me vuelvo, amada, dejo
este Madrid: su barrio de escritores,
mentidero, tabernas, picarones,
miseria con mendigo y sobrecejo.
¿Para qué estar aquí ya siendo viejo?
Poeta, blanco de mis ofensores,
son Lopico y Quevedo, detractores
de este mi estilo, de ellos disparejo.
Las deudas como moscas me persiguen.
Mas, menos mal, tus ojos que me siguen
tras esta despedida inacabada.
Y qué pena que toda tu dulzura
se vuelva en el revés de tu hermosura
“en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”.*
*Verso de Luis de Góngora
De YUNQUE Y FLOR (2024)
¿POR QUÉ ME HE CREADO EL PERSONAJE FEMENINO EROTHYA?
Sabemos que esa mujer procede de un ambiente triste y menesteroso y, por supuesto que tan mal mirado, si se la considera dentro del oficio más viejo del mundo, como dice el tópico.
¿Qué visión del mundo puede albergar en sus entrañas una mujer cuya supervivencia ha dependido del hecho oscuro y lastimoso de vender efímeramente su cuerpo?
Se comprende por ello su nihilismo, su desconfianza e incluso su odio disfrazado de sonrisa a la gente, sentimientos confusos, quizás involuntarios, nacidos de su tragedia sobrellevada a diario con paciencia, y eso cuando las circunstancias fugaces le sonríen.
Una tarde un hombre que recae en esa casa, aunque tolerada, sobrevive con el estigma de la deshonra en su fachada, la trata y se enamora de ella, de esa mujer que tiene el nombre de Erothya por alias de batalla en la guerra de amor, que a lo mejor no era como dijo Góngora, «a batallas de amor, campos de plumas», sino una tempestad súbita de las pasiones como catapultas.
El destino une a Erothya con Erotósofo. Eroto para ella y los amigos. (El nombre se explica en la novela). ¿Qué vio en ella ese hombre, tímido por naturaleza y precavido, observador y meticuloso por su educación cultural? Es de suponer que esa mujer era, a sus ojos, una piedra preciosa por pulir, un filón de valores por extraer de su ambiente, y esa autoexigencia asumió el extraño visitante en aquel sitio en donde lo que menos se podía esperar era ese suceso tan afortunado para ambos a la larga. Dos nombres de una misma raíz con manifestaciones humanas que llegan a formar un ramillete de deseos compatibles que se vuelven recíprocos. ¿Quién lo iba a decir?, se dicen las compañeras de oficio venusino de Erothya, pero la vida abre a veces su cajita mágica de sorpresas…
ANDALUSIA (I)
Juan Rafael Mena They possess both mountains and sea—
the eight sisters, united,
coastal and highland alike;
linked together in a single chain
where they come to join forces:
fishing, the vine, the mine,
the Spanish fir forest, the salt pan,
cork oak and olive—
and it has also been the cradle
of *cante* and the art of horsemanship.
ANDALUSIA (II)
I rejoice to be Spanish
and Andalusian too,
for, bathed in light,
I sing of and celebrate this sun
of Andalusia—a melting pot
of races and cultures,
of mild temperatures
and a warm, cordial spirit.
May future generations
dream their ideal within you!
ERYTHEIA, OR OCCASIONAL VERSES
He aquí unos cuantos poemas del libro LOS ESPEJOS PREFERIDOS, libro premiado y editado por la Editorial J.M.BERNAL de Madrid, en 1999. Cada poema lleva un comentario biográfico o anecdótico de su autor, o sea, de cada “espejo".
SINOPSIS
Desde Juan Boscán a Ricardo Molina, pasando por los poetas clásicos españoles y un soneto dedicado a Jorge Luis Borges, el autor hace una homenaje de admiración a poetas que le dieron magisterio y deleite.
A SU REGRESO A CÓRDOBA-1626-,
GÓNGORA SE AFIRMA EN SU DEFINICIÓN DEL AMOR
LA DULCE BOCA QUE A GUSTAR CONVIDA.
(SONETO 1584)
Que será boca o dádiva de fresa
goteando su aljófar confidente,
diminuto panal adolescente
que da la miel después de la promesa.
Ciruela en erupción, si no frambuesa
-vencido o roto espino resistente-;
o joyero carnal, dulce o mordiente
donde sangra rubíes quien la besa.
Que será boca o gárgola de goces
donde el labio arderá con que lo roces,
espiral de un inmóvil desenfreno.
Pero, cuando es la boca árida historia,
ese amor es rastrojo en la memoria
“y sólo del amor queda el veneno”.
DURANTE
SUS ÚLTIMOS DÍAS, FRANCISCO DE QUEVEDO MEDITA EN SU SEÑORÍO DE LA TORRE
Pasa la vida: un viejo prisionero
amargado por óxido y cadenas.
Tiene una larga cicatriz de penas
su memoria de hiel y bajo cero.
No habla de amor: se le secó el venero.
No canta: están desiertas sus verbenas.
No desea: no hay sangre ya en sus venas.
No llora: ríe de su desespero.
Es como un monumento de experiencia
para todo el que llega y la visita.
Pero no queda nadie escarmentado.
Que a pesar de que es polvo la existencia
y toda frustración se desgañita,
"polvo será, mas polvo enamorado".
EMPIEZA LA DESTRUCCIÓN DE BÉCQUER
O CENTELLEA EL PODER DEL ENSUEÑO
Garabatea el dedo de la lluvia
en los duros cristales
(un tropel de bisontes en las nubes
ha sido la tormenta).
Entre vaivenes, entre zarandeos
el coche traquetea.
Hundido en el gabán el cuello exhibe
un collar de agua fría.
Nombela se adormece. Él, silencioso,
devana la madeja
del ocio con los ojos. Le distraen
aceras salpicadas
de la cristalería luminosa
de la noche hecha añicos
Mendigos que en los sucios soportales
están arracimados
surten en su memoria enredaderas
anidando en ruinas
de capiteles y de rosetones,
de claustros, de sillares,
de escalinatas y de balaustradas,
de pedazos de estatuas.
Ve en los harapos y en los arambeles
azules campanillas
y en los zapatos agujereados
tronchadas azucenas
festoneando el pie de los balcones
donde surge la amada
que tras del abanico balancea
dulcemente el equívoco.
No sabe que su cuerpo es un seguro
anfitrión de la muerte
y sueña que es su débil esqueleto
como un alto castillo
o que la sangre sube por sus venas
como un frío guerrero.
Trastoca el enfriamiento de sus sienes
en corona de hierro
que un dios le obsequia y que es arenga de oro
a un pueblo su estornudo.
Nunca despertará. Con fausto y brilla
grana y alza su sueño.
Los que luego sostengan su agonía
serán súbditos fieles
de un reino que él gobierna a la deriva
con su gesto de enfermo
y un monumento hará para los siglos
de su lecho mortuorio.
16 DE JULIO DE 1936:
FEDERICO GARCÍA LORCA DECIDE
BAJAR A GRANADA
Si decides bajar al claro Sur,
¿por qué no vas a América
otra vez a mirar aquellos rascacielos
de Nueva York, cruzar puentes de Brooklyn,
ver vomitar los Metros cuerpos humanos
[como sabandijas,
ver de Manhattan, como en lontananza
de un mar de humo, mástiles dudosos de edificios,
oír negros de Harlem y el jazz por las callejas
donde la sangre gime maltratada,
donde los niños blancos acarician
la barba florecida de Walt Whitman
y quedan todavía por las calles
[restos de los suicidas
de después de aquel crash del 29?
Huertos y calles de Fuentevaqueros
lo llaman con sus joyas forestales
y con voces que llegan de la infancia;
[le dicen al oído
con un confidencial y conocido deje,
mientras que va bajando en tren a Andalucía,
que el sol del Sur le embriagará con vino
morado del crepúsculo, a esa indecisa hora
juanramoniana y ya tan conocida
en que suena en un Carmen granadino el arroyo
lento y claro de Falla, y ancestrales se trenzan
los quejidos de un cante de gitanos
[cerca del Albaicín…
¿Para qué bajas, Federico?
¿A buscar a la luna limpia del Sur, melliza de la nieve
de la Sierra Nevada, acaso,
la luna traicionera que en la noche agosteña
habrá de iluminar el sendero tortuoso
del camión que te lleva al último paseo de tu vida
en compañía del maestro cojo
y de los dos banderilleros?
Ay, ¿quién os diría un mes, diez días antes
que los cuatro destinos se sentaban
en la mesa a jugar el tute eterno,
yuxtapuestos los cuerpos bajo tierra
y unidos por las cuerdas sangrientas de la muerte?
Esa luna que enseña, Federico,
su polisón de nardos en el cielo de julio,
más despejado cuanto más abajo,
será, de todos los amados elementos
que en tus cálidos versos diste asilo,
la única tal vez que te acompañe
cual una plañidera lejana y silenciosa
pero fiel en Víznar, que tú vieras tantas veces
como pieza del puzzle de tus alrededores recogidos
con amor en tu Libro de poemas;
Víznar, a diez minutos de Granada
[¡tu querida Granada!-,
ay, Federico se prepara ya
[a hacer de su barranco
tu por siempre ignorada sepultura.
REGRESO DE RAFAEL ALBERTI
AL MAR DE SU INFANCIA
Se
entristece la crin de la larga escancana,
polvareda de tiza que emblanquece las rocas.
Agoniza el reflujo igual que una sirena
que esconde en los bajíos su cabellera de algas.
Mar o piedra engastada en la pulsera
que es la bahía, llora con su flauta de brisas
la ausencia de su amante, manirroto de pájaros,
dispensador de azules, violinista del aire,
poeta cuyos versos apostaron un día
contra el fiero amargor del salitre el retorno,
la vuelta del hijo pródigo de la belleza.
Pero, mientras que tarda, las olas van trenzando
historias y leyendas de naufragios y amores,
cantan los mareajes, se emborrachan las brújulas,
retumba en la escollera gaditana su nombre,
su deuda de nostalgia florece de corales
y gime en Sancti Petri, o llora en la Puntilla
el luto de un otoño ceñido de neblinas;
de Cádiz a Tarifa enhebran los levantes
las tardes, las mañanas que encendieron su nombre,
que mecieron sus labios al calor de un poema.
El mar no se conforma con la vieja promesa
de su llegada y rompe compuertas y palangres,
ya embravece y destroza cantiles y navazos,
desbarata con mano de gigante de agua
caladeros y jábegas, aparejos y velas.
Desde fauces marinas profundas y abisales
surgen oscuros búfalos de oleajes y espejos.
Maretas y marolas anuncian el prodigio,
la llegada del padre, del hermano, del novio
que prometió de lejos, con anillos de música,
desposar a la blanca bahía, a la doncella
que dormita en su urna —claro mar de mañana.
La arena ya florece de huellas, de reflejos,
y levanta su tirso de claridad el día.
Alberti, el patriarca de olas como borregos,
el pastor de mastines, los fogosos cachones
que olfatean rompientes y ladran en las playas,
aquí está y ha clavado su bandera de gozo
a la orilla de un cofre donde fulge la historia,
en la quilla de un buque, capitán del asombro:
¡vámonos mar adentro de la alucinación!
EL
POETA JORGE LUIS BORGES REFLEXIONA
ANTE SU SONETO TITULADO “De que nada se sabe”.
¿Qué arco habrá arrojado esta saeta…?
J.L.B.
¿Respiración y aspiración de Brahma
y ejecutoria, al fin, de intermediarios?
¿Sofía y los eones emisarios
quienes al universo dieron trama?
¿O fue Yavé en su Fiat rayo y llama
quien encendió los orbes planetarios?
¿Fueron átomos ciegos y arbitrarios
como el viejo Demócrito proclama?
Pablo en Efesios de demonios habla.
pobladores del aire, donde entabla
el Mal contra nosotros su partida.
¿Estará la Verdad siempre escondida,
aunque el deber del hombre es cruz y meta?
¿Qué arco habrá arrojada esta saeta?
PARA LA TUMBA DEL POETA (ESPAÑOL) DESCONOCIDO
Lengua de ira fue la tuya, hermano
en mi lengua gloriosa y castellana,
que ibas de la ilusión a la desgana
en un mísero islote provinciano.
Tus versos se quedaron en tu mano
apretada de frío una mañana.
Te aclamó nada más que la campana
del cementerio, y luego fue el gusano
el único lector de tu poesía.
No tuviste otro aplauso que el azote
de la lluvia en la lápida sombría
del nicho, y si el olvido fue tu islote,
tu nombre con el réquiem de estrambote,
es para todos hoy tu antología.