viernes, 21 de agosto de 2026

 

 

 El autor de este "Blog de las araucarias perdidas" continúa únicamente con el presente y prescinde de cualquier otro blog.

lunes, 17 de agosto de 2026

SONETOS EN HOMENAJE A DON LUIS DE GÓNGORA

 

 

 

 

 

    

                                            CÓRDOBA. PUENTE DE SAN RAFAEL

  

 

  Como todo el que lee y/o escribe, yo tengo mis preferencias. En este caso, entre tantos grandes y buenos poetas de los siglos dorados, Góngora me atrae con un guiño estelar y digo como Antonio Machado: «Entre los poetas míos, tiene Manrique un altar», en mi caso, el gran vate cordobés.

 

    SONETOS EN HOMENAJE

    A DON LUIS DE GÓNGORA

 

 

 A SU REGRESO A CÓRDOBA-1626-,
GÓNGORA SE AFIRMA EN SU DEFINICIÓN DEL AMOR


LA DULCE BOCA QUE A GUSTAR CONVIDA.
(SONETO 1584)


Que será boca o dádiva de fresa
goteando su aljófar confidente,
diminuto panal adolescente
que da la miel después de la promesa.

Ciruela en erupción, si no frambuesa
-vencido o roto espino resistente-;
o joyero carnal, dulce o mordiente
donde sangra rubíes quien la besa.

Que será boca o gárgola de goces
donde el labio arderá con que lo roces,
espiral de un inmóvil desenfreno.

Pero, cuando es la boca árida historia,
ese amor es rastrojo en la memoria
«y sólo del amor queda el veneno».

 De  MIS ESPEJOS PREFERIDOS (1999)

    

LUIS DE GÓNGORA CONSIDERA A ALGUNAS

PALABRAS INDIGNAS DE FIGURAR EN UN POEMA

 

Venís a mí y, a oscuras, el abrazo.

¿Le tendéis una trampa al solitario?

Me cegáis con un brillo hospitalario

que se convierte en sonriente lazo?

 

Me queréis convencer que es un flechazo

y os desnudáis con ímpetu ordinario.

Me presumís de qué vocabulario

como un guiño de artero fogonazo.

 

Os podréis adueñar de mi aposento

y reíros de un noble sentimiento

con vuestra fiesta de embriaguez y humo.

No me convenceréis con vuestro influjo,

prostitutas del día y de alto lujo,

oh, palabras rameras del consumo.

 

De HEGESIAS O LOS SONETOS TRÁGICOS  (2021)

 

GUERRAS LITERARIAS

 

Soy un nieto de Góngora y Quevedo.

De uno el tropo, de otro, la ironía,

bien la disemia o bien la alegoría.

Los dos, la lengua, mágico el enredo.

 

Quevedo, en la política, el denuedo.

Góngora, a flor de la mitología.

Quevedo, de Felipe IV espía.

Góngora, capellán, rutina el credo.

 

Del barrio de las Letras, inquilinos.

Se dice que los dos malos vecinos.

Guerra también de Lope con Cervantes.

 

En las antologías los leemos,

pero tras sus poemas no los vemos:

los cuatro entre metáforas sangrantes.

 

De YUNQUE Y FLOR  (2024)

ANTES Y DESPUÉS DEL AMOR O CONTESTACIÓN DE LUIS DE GÓNGORA AL SONETO DE LOPE DE VEGA “VARIOS EFECTOS DEL AMOR”.

 

…y sólo del Amor queda el veneno.

                                    L. de G.

Después de que el abrazo nos uniera

y el beso con su llama nos soldara;

después de que el ardor nos derribara

y en su dulce naufragio nos hundiera;

 

después de que el amor se adormeciera

y su fuego invisible se apagara;

después de que el reloj nos despertara

y el día nuevamente nos vistiera,

 

salimos a la calle, a la costumbre

de vivir y su ciega servidumbre

y cada cual del otro ya inconexo.

 Salimos a olvidarnos de que fuimos

de la pasión sus títeres, sus mimos,

y cada cual juguete de su sexo.

De YUNQUE Y FLOR (2024)

 

 

 

 SONETO EN HOMENAJE A DON LUIS DE GÓNGORA

 

 

           Llevabas un maizal por cabellera,

en mi noche tus ojos, dos candiles,

un encaje tus gestos femeniles

y en tu cuerpo, de gozne la cadera.

 

          Hembra de rompe y maja se dijera,

los ojos dos luciérnagas febriles,

los labios, pequeñísimos atriles,

y la voz que a la flauta oscureciera.

 

Los años galgos son, sordo el galope.

El amor ya no es bala ni es balada.

A tientas la memoria, da en miope.

 

El tiempo, barco, busca su ensenada,

y aquel amor que fue en cinemascope

será “tierra, humo, polvo, sombra, nada” .*

 

                                           * Verso de Luis de Góngora 

 

                      De  ALFABETO INSUMISO (2026)

 

1626:EL POETA LUIS DE GÓNGORA,

ENFERMO, REGRESA A CÓRDOBA PARA MORIR

 

A Córdoba me vuelvo, amada, dejo

este Madrid: su barrio de escritores,

mentidero, tabernas, picarones,

miseria con mendigo y sobrecejo.

¿Para qué estar aquí ya siendo viejo?

Poeta, blanco de mis ofensores,

son Lopico y Quevedo, detractores

de este mi estilo, de ellos disparejo.

     

Las deudas como moscas me persiguen.

Mas, menos mal, tus ojos que me siguen

tras esta despedida inacabada.

 

Y qué pena que toda tu dulzura

se vuelva en el revés de tu hermosura

“en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”.*

 

  *Verso de Luis de Góngora

                               De  YUNQUE Y FLOR  (2024)

viernes, 14 de agosto de 2026

¿POR QUÉ ME HE CREADO EL PERSONAJE FEMENINO EROTHYA?

 

 

 

 

 

 


 

¿POR QUÉ ME HE CREADO EL PERSONAJE FEMENINO EROTHYA?

Sabemos que esa mujer procede de un ambiente triste y menesteroso y, por supuesto que tan mal mirado, si se la considera dentro del oficio más viejo del mundo, como dice el tópico.

 

¿Qué visión del mundo puede albergar en sus entrañas una mujer cuya supervivencia ha dependido del hecho oscuro y lastimoso de vender efímeramente su cuerpo?

Se comprende por ello su nihilismo, su desconfianza  e incluso su odio disfrazado de sonrisa a la gente, sentimientos confusos, quizás involuntarios, nacidos de su tragedia sobrellevada a diario con paciencia, y eso cuando las circunstancias fugaces  le sonríen. 

Una tarde un hombre que recae en esa casa, aunque tolerada, sobrevive con el estigma de la deshonra en su fachada, la trata y se enamora de ella, de esa mujer que tiene el nombre de Erothya por alias de batalla en la guerra de amor, que a lo mejor no era  como dijo Góngora, «a batallas de amor, campos de plumas», sino una tempestad  súbita  de las pasiones como catapultas.

El destino une a Erothya con Erotósofo. Eroto para ella y los amigos. (El nombre se explica en la novela). ¿Qué vio en ella ese hombre, tímido por naturaleza y precavido, observador y meticuloso por su educación cultural? Es de suponer que esa mujer era, a sus ojos, una piedra preciosa por pulir, un filón de valores por extraer de su ambiente, y esa autoexigencia asumió el extraño visitante en aquel sitio en donde lo que menos  se podía esperar era ese suceso tan afortunado para ambos a la larga.  Dos nombres de una misma raíz con manifestaciones humanas que llegan a formar un ramillete de deseos compatibles que se vuelven recíprocos. ¿Quién lo iba a decir?, se dicen las compañeras de oficio venusino de Erothya, pero la vida abre a veces su cajita mágica de sorpresas…

viernes, 7 de agosto de 2026

ANDALUSIA

 

ANDALUSIA (I)
                                 Juan Rafael Mena
 
 They possess both mountains and sea—
the eight sisters, united,
coastal and highland alike;
linked together in a single chain
where they come to join forces:
fishing, the vine, the mine,
the Spanish fir forest, the salt pan,
cork oak and olive—
and it has also been the cradle
of *cante* and the art of horsemanship.
 
ANDALUSIA (II)
 
I rejoice to be Spanish
and Andalusian too,
for, bathed in light,
I sing of and celebrate this sun
of Andalusia—a melting pot
of races and cultures,
of mild temperatures
and a warm, cordial spirit.
May future generations
dream their ideal within you!

ERYTHEIA, OR OCCASIONAL VERSES


domingo, 19 de julio de 2026

UNOS CUANTOS POEMAS DE LOS ESPEJOS PREFERIDOS

                      

 

He aquí unos cuantos poemas del libro LOS ESPEJOS PREFERIDOS, libro premiado y editado por la  Editorial J.M.BERNAL de Madrid, en 1999.  Cada poema lleva un comentario biográfico o anecdótico de su autor, o sea, de cada “espejo".

 

SINOPSIS 

 

Desde Juan Boscán a Ricardo Molina, pasando por los poetas clásicos españoles  y un soneto dedicado a Jorge Luis Borges, el autor hace una homenaje de admiración a poetas que le dieron magisterio y deleite.

 

 


 A SU REGRESO A CÓRDOBA-1626-,
GÓNGORA SE AFIRMA EN SU DEFINICIÓN DEL AMOR


LA DULCE BOCA QUE A GUSTAR CONVIDA.
(SONETO 1584)


Que será boca o dádiva de fresa
goteando su aljófar confidente,
diminuto panal adolescente
que da la miel después de la promesa.

Ciruela en erupción, si no frambuesa
-vencido o roto espino resistente-;
o joyero carnal, dulce o mordiente
donde sangra rubíes quien la besa.

Que será boca o gárgola de goces
donde el labio arderá con que lo roces,
espiral de un inmóvil desenfreno.

Pero, cuando es la boca árida historia,
ese amor es rastrojo en la memoria
“y sólo del amor queda el veneno”.

 

 

DURANTE SUS ÚLTIMOS DÍAS, FRANCISCO DE QUEVEDO MEDITA EN SU SEÑORÍO DE LA TORRE


Pasa la vida: un viejo prisionero
amargado por óxido y cadenas.
Tiene una larga cicatriz de penas
su memoria de hiel y bajo cero.

No habla de amor: se le secó el venero.
No canta: están desiertas sus verbenas.
No desea: no hay sangre ya en sus venas.
No llora: ríe de su desespero.

Es como un monumento de experiencia
para todo el que llega y la visita.
Pero no queda nadie escarmentado.

Que a pesar de que es polvo la existencia
y toda frustración se desgañita,
"polvo será, mas polvo enamorado".


EMPIEZA LA DESTRUCCIÓN DE BÉCQUER

O CENTELLEA EL PODER DEL ENSUEÑO

 

Garabatea el dedo de la lluvia

en los duros cristales

(un tropel de bisontes en las nubes

ha sido la tormenta).

Entre vaivenes, entre zarandeos

el coche traquetea.

Hundido en el gabán el cuello exhibe

un collar de agua fría.

Nombela se adormece. Él, silencioso,

devana la madeja

del ocio con los ojos. Le distraen

aceras salpicadas

de la cristalería luminosa

de la noche hecha añicos

Mendigos que en los sucios soportales

están arracimados

surten en su memoria enredaderas

anidando en ruinas

de capiteles y de rosetones,

de claustros, de sillares,

de escalinatas y de balaustradas,

de pedazos de estatuas.

Ve en los harapos y en los arambeles

azules campanillas

y en los zapatos agujereados

    tronchadas azucenas

festoneando el pie de los balcones

donde surge la amada

que tras del abanico balancea

dulcemente el equívoco.

No sabe que su cuerpo es un seguro

anfitrión de la muerte

y sueña que es su débil esqueleto

como un alto castillo

o que la sangre sube por sus venas

como un frío guerrero.

Trastoca el enfriamiento de sus sienes

en corona de hierro

que un dios le obsequia y que es arenga de oro

a un pueblo su estornudo.

 

Nunca despertará. Con fausto y brilla

grana y alza su sueño.

Los que luego sostengan su agonía

serán súbditos fieles

de un reino que él gobierna a la deriva

con su gesto de enfermo

y un monumento hará para los siglos

de su lecho mortuorio.

 

 

         16 DE JULIO DE 1936:

 

      FEDERICO GARCÍA LORCA DECIDE

      BAJAR A GRANADA

     

 

 

      Si decides bajar al claro Sur,

¿por qué no vas a América

otra vez a mirar aquellos rascacielos

de Nueva York, cruzar puentes de Brooklyn,

ver vomitar los Metros cuerpos humanos

                                         [como sabandijas,

ver de Manhattan, como en lontananza

de un mar de humo, mástiles dudosos de edificios,

oír negros de Harlem y el jazz por las callejas

donde la sangre gime maltratada,

donde los niños blancos acarician

la barba florecida de Walt Whitman

y quedan todavía por las calles

                  [restos de los suicidas

de después de aquel crash del 29?

 

 

Huertos y calles de Fuentevaqueros

lo llaman con sus joyas forestales

y con voces que llegan de la infancia;

                                      [le dicen al oído

con un confidencial y conocido deje,

mientras que va bajando en tren a Andalucía,

que el sol del Sur le embriagará con vino

morado del crepúsculo, a esa indecisa hora

juanramoniana y ya tan conocida

en que suena en un Carmen granadino el arroyo

lento y claro de Falla, y ancestrales se trenzan

los quejidos de un cante de gitanos

                                           [cerca del Albaicín…

¿Para qué bajas, Federico?

¿A buscar a la luna limpia del Sur, melliza de la nieve

de la Sierra Nevada, acaso,

la luna traicionera que en la noche agosteña

habrá de iluminar el sendero tortuoso

del camión que te lleva al último paseo de tu vida

en compañía del maestro cojo

y de los dos banderilleros? 

Ay, ¿quién os diría un mes, diez días antes

que los cuatro destinos se sentaban

en la mesa a jugar el tute eterno,

yuxtapuestos los cuerpos bajo tierra

y unidos por las cuerdas sangrientas de la muerte?

Esa luna que enseña, Federico,

su polisón de nardos en el cielo de julio,

más despejado cuanto más abajo,

será, de todos los amados elementos

que en tus cálidos versos diste asilo,

la única tal vez que te acompañe

cual una plañidera lejana y silenciosa

pero fiel  en Víznar, que tú vieras tantas veces

como pieza del puzzle de tus alrededores recogidos

con amor en tu Libro de poemas;

Víznar, a diez minutos de Granada

                                  [¡tu querida Granada!-,

ay, Federico se prepara ya

                              [a hacer de su barranco

tu por siempre ignorada sepultura.

    

  

REGRESO DE RAFAEL ALBERTI

 AL MAR DE SU INFANCIA  

 

Se entristece la crin de la larga escancana,
polvareda de tiza que emblanquece las rocas.

Agoniza el reflujo igual que una sirena
que esconde en los bajíos su cabellera de algas.


Mar o piedra engastada en la pulsera
que es la bahía, llora con su flauta de brisas
la ausencia de su amante, manirroto de pájaros,
dispensador de azules, violinista del aire,
poeta cuyos versos apostaron un día
contra el fiero amargor del salitre el retorno,
la vuelta del hijo pródigo de la belleza.

Pero, mientras que tarda, las olas van trenzando
historias y leyendas de naufragios y amores,
cantan los mareajes, se emborrachan las brújulas,
retumba en la escollera gaditana su nombre,
su deuda de nostalgia florece de corales
y gime en Sancti Petri, o llora en la Puntilla
el luto de un otoño ceñido de neblinas;
de Cádiz a Tarifa enhebran los levantes
las tardes, las mañanas que encendieron su nombre,
que mecieron sus labios al calor de un poema.

El mar no se conforma con la vieja promesa
de su llegada y rompe compuertas y palangres,
ya embravece y destroza cantiles y navazos,
desbarata con mano de gigante de agua
caladeros y jábegas, aparejos y velas.

Desde fauces marinas profundas y abisales
surgen oscuros búfalos de oleajes y espejos.
Maretas y marolas anuncian el prodigio,
la llegada del padre, del hermano, del novio
que prometió de lejos, con anillos de música,
desposar a la blanca bahía, a la doncella
que dormita en su urna —claro mar de mañana.

La arena ya florece de huellas, de reflejos,
y levanta su tirso de claridad el día.

Alberti, el patriarca de olas como borregos,
el pastor de mastines, los fogosos cachones
que olfatean rompientes y ladran en las playas,
aquí está y ha clavado su bandera de gozo
a la orilla de un cofre donde fulge la historia,
en la quilla de un buque, capitán del asombro:
¡vámonos mar adentro de la alucinación!



EL POETA JORGE LUIS BORGES REFLEXIONA

ANTE SU SONETO TITULADO “De que nada se sabe”.

¿Qué arco habrá arrojado esta saeta…?

                                                           J.L.B.

 

¿Respiración y aspiración de Brahma

y ejecutoria, al fin, de intermediarios?

¿Sofía y los eones emisarios

quienes al universo dieron trama?

 

¿O fue Yavé en su Fiat rayo y llama

quien encendió los orbes planetarios?

¿Fueron átomos ciegos y arbitrarios

como el viejo Demócrito proclama?

 

Pablo en Efesios de demonios habla.

pobladores del aire, donde entabla

el Mal contra nosotros su partida.

 

¿Estará la Verdad siempre escondida,

aunque el deber del hombre es cruz y meta?

¿Qué arco habrá arrojada esta saeta?

 

PARA LA TUMBA DEL POETA (ESPAÑOL) DESCONOCIDO

Lengua de ira fue la tuya, hermano

en mi lengua gloriosa y castellana,

que ibas de la ilusión a la desgana

en un mísero islote provinciano.

 

Tus versos se quedaron en tu mano

apretada de frío una mañana.

Te aclamó nada más que la campana

del cementerio, y luego fue el gusano

 

el único lector de tu poesía.

No tuviste otro aplauso que el azote

de la lluvia en la lápida sombría

 

del nicho, y si el olvido fue tu islote,

tu nombre con el réquiem de estrambote,

es para todos hoy tu antología.