Carmen García Tejera
Terraza
de veladores y otros relatos de gente que pasa
Las apariencias engañan, advierte
una sentencia popular que nos invita a ir más allá de una mirada superficial, a
romper esa corteza que envuelve a todo lo que nos rodea —y de manera especial a
las personas—, a no conformarnos con aceptar ese envoltorio que apreciamos a
primera vista porque correríamos el riesgo de distorsionar nuestros juicios,
apreciaciones u opiniones por no saber —o no poder— apreciar ese mundo interior
oculto que, sin embargo, muestra los rasgos más auténticos de todo aquello que
percibimos.
Simplificando mucho, la consideración de los riesgos que conlleva esa visión
simplista de la realidad —y de manera específica, de la realidad humana—
constituye la base y el punto de partida de esta nueva publicación de Juan
Rafael Mena, formada por treinta y un relatos protagonizados por una serie de
hombres y mujeres de muy diversa edad, condición y circunstancias personales
que, sin embargo, tienen en común un mismo rasgo: mantener velados a ojos de
los demás (incluso de los más próximos) una intimidad, unos deseos (a veces
inconfesables para ellos mismos) que nada o poco tienen que ver con la imagen
que proyectan.
Así, el ocultamiento de una condición sexual que levantaría suspicacias o
rechazos, la renuncia de una mujer a llevar una vida más confortable a cambio
de defender su dignidad, el sacrificio personal de entrega a los demás a costa
de renunciar a una vida propia, la decepción de unos padres con el
comportamiento de sus hijos, la doble vida de ciertas personas condicionada por
la hipocresía social… Se trata, en fin, de una extensa galería de personajes
probablemente muy fáciles de reconocer en nuestro entorno inmediato, aunque no
siempre sepamos identificar la auténtica —y casi siempre cruda— realidad en la
que se hallan inmersos.
Todas estas descripciones y reflexiones nos conducen inevitablemente a la
función que, como escritor, desempeña Juan Mena en esta obra. Como sabemos, una
de las misiones del escritor consiste precisamente en revelar esa dimensión
oculta de los seres humanos; por eso se le ha calificado a menudo como profeta,
como visionario, en cuanto es capaz de desentrañar lo que otros ojos no son
capaces de descubrir.
En este sentido consideramos muy agudo tanto el título de la obra como el
relato inicial, como punto de partida: sentado en el velador de una terraza,
Teofrasto ve pasar a una muchedumbre variopinta, que en cada caso oculta
probablemente una historia insospechada para quien se cruza con ellos.
Pero este Teofrasto del siglo XXI observa con mirada crítica a cada uno de los
paseantes: imbuido del espíritu de aquel Teofrasto discípulo de Aristóteles,
mantiene “un regusto por la curiosidad y clasificación de los animales y las
plantas” y se define como “el espíritu del Tiempo que sobrevuela el mundo y lo
vigila y lo interpreta”.
De ahí que esta obra combine de manera acertada y eficaz el relato de vidas
aparentemente sencillas con numerosas y agudas reflexiones sobre la condición
humana y las diversas maneras de actuar, nacidas a menudo de situaciones
complicadas. Y todo ello empleando un estilo sencillo y directo pero aderezado
con pinceladas de humor y metáforas tan sorprendentes como sugerentes,
invitando a menudo al lector a que aporte su propia visión a los hechos
narrados.
Porque, como el mismo autor declara, “cada vida, por sencilla que parezca,
encierra un relato memorable: basta una mirada atenta para reconocer en los
demás —y en nosotros mismos— la emoción de lo sencillo, la dignidad de lo
invisible y el placer de narrar lo vivido”.
Ficha
técnica
Título: Terraza de veladores y otros relatos de gente que pasa.
Autor: Juan Rafael Mena.
Edita: Editorial DALYA.
Año: 2025.
ISBN: 978-84-10195-63-9.
MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
