Juan Rafael Mena

Aspectos bibliograficos pendientes de validacion.

martes, 21 de abril de 2015

ARTÍCULOS LITERARIOS: TALLER DE NARRATIVA

TRABAJOS PARA LA "TERTULIA RÍO ARILLO DE LETRAS Y ARTES".
  

FUNDADA EN 1995 EN SAN FERNANDO (CÁDIZ), POR MANUEL PÉREZ-CASAUX MARTÍNEZ  Y JUAN RAFAEL MENA.
ENERO DE 1995

Asociada a la revista literaria de divulgación cultural "ARENA Y CAL", su primer número se presentó, por esa misma fecha, en el Salón Bolero de San Fernando, a cuyo acto acudió gran concurrencia de amantes de las Letras de la ciudad y también de Cádiz y, a partir de entonces, la Tertulia comenzó a tener su reunión semanal como una cita que se prolonga felizmente hasta hoy mismo.


SAN FERNANDO (CÁDIZ)





Escudo de la Tertulia Río Arillo diseñado por M.P-C.


DECÁLOGO DE LA NARRACIÓN


No empieces a escribir sin tener una idea clara de lo que vas a desarrollar.

No pienses en quienes te van a leer. Hazlo pensando en tus personajes. Reúnete con ellos como si fueran tus mejores amigos.

        Economiza bien las palabras. No añadas adjetivos ni adornes la frase para que parezca más bella. Ten cuidado con la comparación y la metáfora. Que no se vea que quieres apabullar.

      Distribuye tu tema en las páginas necesarias. No amplíes el texto para engordar lo que narras.

        Que cada personaje hable según su nivel cultural.

       Distingue bien entre el narrador y los personajes. Que ellos no se sientan  neutralizados por el que narra. A veces, el narrador no es más que el presentador discreto de lo que acontece en lo narrado.

Dale una emoción creciente a lo que escribes hasta su clímax final.

No te des por satisfecho/a con lo que escribes. No te admires a ti por lo que haces.

        Una vez que lo acabes, critícatelo como si fuese de otro. Analízalo y, si cabe, aprende si lo consideras que te ha salido bien.

        La narración debe convertirse en un arte, que consiste en manejar los recursos hasta que tema y forma estén bien acoplados.



Redactado por Manuel Pérez-Casaux Martínez y Juan Rafael Mena. Editado en al Revista "PLéYADE", voz literaria y artística de la TERTULIA RÍO ARILLO



     
TALLER DE NARRACIÓN (III)


Es un tema de mucho atractivo en la Estilística el uso del lenguaje literario. Quien conozca sus recursos y haga un empleo de él adecuado a sus intenciones de llamar la atención del lector, encontrará en las figuras literarias elementos importantes para esa finalidad.



Por eso existen los estilos.



1. Estilo verbal o dinámico cuyos elementos gramaticales imprimen rapidez en la narración (sea verso o prosa) debido al uso frecuente de verbos. Con ello se procura darle al texto movimiento y sucesión de situaciones. Con el verbo, el sujeto expresa la acción. Con los nombres o sustantivos, denota la observación o contemplación de las cosas y con el adjetivo reproduce los matices de dimensiones, color, etc, de los nombres.  Aquí señalamos los verbos.





Acude, corre, vuela,
traspasa la alta sierra, ocupa el llano,
no perdones la espuela,
no des paz a la mano,
menea fulminando el hierro insano.

........................................

¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado,
si en busca de este viento
ando desalentado
con ansias vivas y mortal cuidado?



                                        Fray L. de León



¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.



                                     S. Juan de la C.



2. Estilo nominal o contemplativo, en el que predominan los nombres y los adjetivos sobre los verbos para dar impresión de quietud en la observación de la naturaleza o de los hechos. Señalamos los adjetivos.


Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios, nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos,
......................................
la noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.



                                   S. Juan de la C.



DOS TEXTOS EN PROSA






1.- Estilo contemplativo. La casa está animada. Viven en ella. La habitan un señor pálido, delgado, con una barba gris, una señora y una niña. Tiene el pelo flotante y de oro la niña. Las hierbas que salían de los arriates sobre los caminejos han sido cortadas. Sobre las mesas de la casa se ven redondos y esponjados ramos de rosas: rosas blancas, rosas bermejas, rosas amarillas. Cuando sopla el aire, se ven en los balcones abiertos cómo unas blancas, nítidas cortinas salen hacia fuera formando como la vela abombada de un barco. Todo es sencillo y bello en la casa. Ahora en las paredes, desnudas antes, se ven unas anchas fotografías que representan catedrales, ciudades, bosques, jardines. […]


                                           Azorín: “Una lucecita roja”, en Castilla.




2. Estilo rápido. Predomina la acción con mayoría de verbos sobre los nombres y adjetivos. El autor le da más importancia a la acción que a la descripción.



Escuché atentamente; nada se oía. ¡El silencio, el silencio por todas partes! Sobrecogido, delirante, supliqué a los árboles que suspiraban en la noche que me acompañaran con suspiros; supliqué al viento que murmurase entre el follaje, y a la lluvia que resonara en las hojas secas del camino; e imploré de las cosas y de los hombres que no me abandonasen, y pedí a la luna que rompiera su negro manto de ébano y acariciara mis ojos, mis pobres ojos, turbios por la angustia de la muerte, con su mirada argentada y casta.

Y  los árboles, y la luna, y la lluvia, y el viento permanecieron sordos. Y el reloj sombrío que mide indiferente las horas tristes se había parado para siempre.



                                                                            Pío Baroja: El reloj






TALLER DE NARRATIVA (II) 



Veamos las diferencias.





TEXTO HUMANÍSTICO



Una nación es una masa humana organizada,estructurada por una minoría de individuos selectos. Cualquiera que sea nuestro Credo político, nos es forzoso reconocer esta verdad, que se refiere a un estrato de la realidad histórica mucho más profundo que aquél donde se agitan los problemas políticos. La forma jurídica que adopte una sociedad nacional podrá ser todo lo democrática y aun comunista que quepa imaginar; no obstante, su constitución viva, transjurídica, consistirá siempre en la acción dinámica de una minoría sobre una masa. Se trata de una ineludible ley natural que representa en la biología de las sociedades un papel semejante al de la ley de las densidades en física. Cuando en un líquido se arrojan cuerpos sólidos de diferente densidad, acaban éstos siempre por quedar situados a la altura que a su densidad corresponde. Del mismo modo en toda agrupación humana se produce espontáneamente una articulación de sus miembros según la diferente densidad vital que poseen. Eso se advierte ya en la forma más simple de la sociedad, en la conversación. Cuando seis hombres se reúnen para conversar, la masa indiferenciada de interlocutores que al principio son, queda poco después articulada en dos partes, una de las cuales dirige en la conversación a la otra, influye en ella, regala más que recibe.



  José Ortega y Gasset: España invertebrada




TEXTO LITERARIO:



Tomé el autobús a las dos. Hacía mucho calor. Comí en el restaurante Celeste, como de costumbre. Todos se condolieron mucho de mí, y Celeste me dijo: “Madre hay una sola.” Cuando partí, me acompañaron hasta la puerta. Me sentía un poco aturdido, pues fue necesario que subiera hasta la habitación de Manuel para pedirle prestados una corbata negra y un brazal. Él perdió a su tío hace unos meses.

Corrí para alcanzar el autobús. Me sentí adormecido sin duda por la prisa y la carrera, añadidas a los barquinazos, al olor a gasolina y a la reverberación del camino y del cielo.

                                            Albert Camus: El extranjero.





En el  texto humanístico hay, o se pretende que haya, objetividad. Nada tiene tintes de imaginación ni evocación. Sus adjetivos no comportan colorido ni movimientos que denoten la presencia de seres creados para protagonizar una historia. El texto se inclina hacia la sociología.




En el texto literario se relata una acción. Hay personajes presentes o mencionados. La adjetivación es concreta y referente a individuos. Domina la connotación, por oposición al anterior, en que campea la denotación, como en el texto científico, debido a su carácter expositivo.



Predomina en el primer texto la función representativa y en el segundo la función expresiva.



Sería conveniente que quien pudiera, reflexionase sobre los dos textos para añadir nuevos rasgos que se puedan observar.

Este trabajo fue expuesto en la Tertulia para distracción y formación de sus componentes. 


domingo, 19 de abril de 2015

ARTÍCULOS LITERARIOS:POESÍA, SÍ, PERO ¿PARA QUIÉNES? Y PALABRAS EN LIBERTAD




                POESÍA, SÍ, PERO ¿PARA QUIÉNES?

 

Dámaso Alonso

Proponer hoy día que la gente lea poemas no es nada fácil. Indicarles qué poetas pueden ser propicios a la mentalidad de los jóvenes no es tarea sencilla, sino más bien complicada. Vivimos en una época de escepticismo en los valores: el relativismo se impone de tal modo que lo absoluto se ha perdido o está arrumbado en un rincón de la conciencia. El pragmatismo se ha impuesto de tal manera que las preferencias de jóvenes y no tan jóvenes se centran en el cine, los magazines de televisión y las novelas anunciadas a bombo y platillo por las editoriales. Pero la poesía queda bien lejos de este horizonte y, si se piensa en ella, acuden a nuestra mente nombres de poetas que empiezan a parecernos convencionales como Cernuda, García Lorca, Alberti, Octavio Paz, Benedetti, Pessoa…



Por eso mismo, aconsejar qué poesía debería leer la gente, tanto jóvenes como mayores, resulta comprometido pensando que el consejo pueda desviarla de su gusto verdadero, suponiendo que vayan a las librerías con unas intenciones previas. Creo que se puede aconsejar en la novela y el teatro, pero en la poesía la orientación ha de ser personal.  Empezar por los clásicos siempre da una referencia que sirve de guía para no caer en la tentación de que la libertad es el presupuesto básico: libertad que lleva siempre al versolibrismo fácil y con lenguaje entretejido por imágenes disparatadas con ínfulas de modernidad, creyendo el que escribe que ha descubierto el Mediterráneo; o sea, que es un genio y como tal hace cosas nuevas.


Por supuesto que al decir clásicos me refiero tanto a Quevedo como a Miguel Hernández. Precisamente el poeta de las “Nanas de la cebolla” ensayó, dentro de las formas rigurosamente clásicas, un lenguaje poético que se despega del discurso que nos pueda parecer ya lastrado en otras poetas. De ahí que Miguel Hernández sea el poeta que propongo para lectura. Él satisface al lector lo mismo con el metro corto que con el de arte mayor. Fue un  verdadero genio que ya en vida estimaron Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre y Pablo Neruda. Entrar en su poesía es como si se recreara el lenguaje literario convencional en lenguaje poético creativo. Creo que el poeta oriolano cumple la teoría de los estilistas como  Benedetto Croce, Karl Vossler, Leo Spitzer y Vixtor Shklovski, que propugnaban la creación por encima del lenguaje poético ya desgastado.


Se podría también tener en cuenta la famosa Antología de la poesía contemporánea, de Gerardo Diego, editada en 1934, y que ya es un  clásico debido a la orientación que nos da de la poesía contemporánea desde miembros de la generación del 98 y el Modernismo, hasta el mismo grupo del 27, pasando por poetas de la ya llamada promoción de 1914. Recoge, por tanto, a toda la edad de plata de la poesía española.

A partir de aquí, se puede acceder a otras antologías de poetas de posguerra. De la generación del cincuenta y a las de poetas de la llamada generación del 68 ó 70 y también a las de poetas nacidos en y después de los sesenta.


El gran público no busca un lenguaje poético como lo propugnaba Vixtor Shklovski sino que acepta la poesía que le despierta interés. El esfuerzo en el estilo por una poesía que no esté tipificada en una generación concreta y se resienta de lastre solamente queda para la búsqueda del poeta de largas andaduras de lector. Lo de “Pulchrum est paucorum”, sin menosprecio de lo que no llega a un alto nivel de creatividad, es, por lo visto, minoritario. Se seguirá premiando y publicando la poesía lastrada de siempre, no necesariamente trasnochada pero sin frescura de estilo. A esta idea que expongo habría que aplicarle aquello de “Muchos serán los llamados y pocos los elegidos”.


  



Guillaume Apollinaire

PALABRAS EN LIBERTAD


 
El Ultraísmo proponía en su primera cláusula que el arte literario se redujese a la metáfora como único recurso retórico, tachando adjetivos inútiles, frases medianeras y nexos. También recomendaba el uso de la tipografía versal a gusto del poeta, lejos del encorsetamiento clásico, además de otras normas. En lo que se refiere a la metáfora, es cierto que hay un antecedente del Ultraísmo en el Futurismo, además de los teóricos rusos del siglo XIX, como Potebnia y Knechenik, como la cláusula de que el lenguaje pretenderá la supresión de adjetivos y adverbios para dar un mayor dinamismo y rapidez verbal, hasta la "destrucción de la sintaxis", dejando las palabras en libertad, como quiso el Futurismo, en expresión luego de Apollinaire. Eso es lo que intento poner en claro aquí.

¿Será la aspiración al arte puro destacar aquello que es esencial en el poema como flash -perdón por el anglicismo-, como intuición de lo que todavía es tanteo de aquello que dijeron los surrealistas: “Hay otros mundos, pero están en éste “?

Recordemos que para Valle-Inclán no hay diferencia esencial “entre verso y prosa. Todo buen escritor, como todo verdadero poeta, sabrá encontrar número, ritmo, cuantidad para su estilo. Por eso los grandes poetas eliminan los vocablos vacíos, las apoyaturas, las partículas inexpresivas, y se demoran en las nobles palabras, llenas, plásticas y dilatadas”.

A tenor de esta teoría, expongo el siguiente poema propio como un ejemplo aproximado de lo que estamos tratando:



Candiles de la noche,
botonadura el cielo,
telarañas de brillo,
miriápodos de luces...
Son las estrellas.

Grieta abierta en la noche,
brecha ancha de luz,
invasión de fulgores,
carruaje del sol...
Es el día.

Timoneles del cuerpo,
bitácoras visuales,
ventanas del espía,
adarves vigilantes...
Son los ojos.

Cofre de los secretos,
campana de emociones,
aldabón de la vida,
tic-tac de la sangre...
Es el corazón.

Rayo del pensamiento,
huésped del papel,
daga verbal que eclipsa
la espada del tirano...
Es el verso.

Pretil de la palabra,
ballesta de la voz,
carcaj de pensamientos,
atril de los discursos...
Es la boca.

Arador de las olas,
paquidermo del agua,
cabellera de lona,
arboleda flotante...
Es el barco.

Laberinto de árboles,
césped, verde regazo,
cuadernos de barbechos,
preñez de sementera...
Es el campo.

Lagar para desuello,
sangre de su martirio,
festín de las palabras,
llave de los secretos...
Es el vino.

Alcahueta del ocio,
isla de madrugada,
proxeneta del sueño,
albergue de la noche...
Es la cama.

Látigo de pobreza,
la vida desdentada,
alfoz de maldiciones,
agujero del hambre...
Es la miseria.

Ahijado del ciprés,
banquete de gusanos,
padre de su ceniza,
vecino de la nada...
Es el cadáver.

Vivo alfar de la carne,
arcilla de su vientre,
yunque de sinsabores,
brasa que no se apaga...
Es la madre.

Eslabón de la estirpe,
yema nueva en la rama,
otra corteza al tronco,
acueducto de sangre...
Es el hijo.


Premio Certamen de Poesía “Diego Bautista Prieto 2007”
que convoca la Delegación de Cultura
del Excmo. Ayuntamiento de Jimena de la Frontera (Cádiz)

En papel:
Editado en Poemas premiados (1997-2007)
Revista Pléyade de la Tertulia Río Arillo de Letras y Artes, junio 2009


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