domingo, 22 de marzo de 2015

POESÍA DEL MAR ( III )








PLAYA DE LA VICTORIA (CÁDIZ)



  
EL HABITANTE DEL VERANO

Multiplicado estoy como la arena
en esparcidas ascuas estivales,
ardo en cada mirar incandescente
de las pupilas cálidas de julio;
habito cabelleras, brazos, senos,
gestos y corazones de muchachas,
converso con los jóvenes, me agita
el dinamismo de sus alborotos;
cual desasida espora entre la espuma
beso el metal radiante de la orilla;
soy eco de las risas de los niños,
desbarato sus juegos, los rehago
con la paciencia intemporal del ocio;
pueblo la holgada madurez del padre,
la apacibilidad de las esposas,
disfruto en cada breve refrigerio,
flameo en el plumaje de la siesta,
con la lengua marítima del aire
narro insólitas fábulas marinas;
doy cadencia al fragor del oleaje,
ordeno su exaltada pedrería,
atempero su fiebre llameante
y suavizo los peplos de las brisas;
asomado a los ebrios ventanales
de mis sentidos el sosiego ríe
y en mí atezada piel ha establecido
su inviolable palacio la inocencia.
Me voy por las terrazas, me extravío
por el bosque caliente de las voces,
la maleza de las fisonomías
o por el laberinto de ruidos
y músicas febriles destrenzadas.
Vibro radial. En mi latencia asumo
esta innúmera acción. La vid del día
está enverada en mi naturaleza.
Cumplido estoy. La tierra se embriaga
con las uvas moradas del ocaso.


De Queda la tierra (1978)









Molino de mareas del Río Arillo. San Fernando (Cádiz) (Tomada de internet)





             
De Fiebre de verano (1980)




EL MAR PONE UN ANILLO DE MÚSICA A TU CUERPO

(ANDANTE SEGURO)



     El mar pone un anillo de música a tu cuerpo.

¿Sabes? Eres la estatua del día en miniatura.

   Tiene tu cuerpo el brillo del comienzo del mundo

porque te hicieron ánfora para la primavera.

   Te miro y mis mejores palabras enmudecen

y hasta me faltan ojos que descifren tu cuerpo.

   Te hace un coro de olas el mar y te moldea,

venus carnal, con manos viriles de salitre.

   Te quiere desposar y te alhaja de espumas,

pero eres mía ahora, y él, tan grande y sinfónico,

   que me llena de orgullo y le dejo que en broma

ciña con un anillo de música tu cuerpo.



De Fiebre de verano (1980)




Salinas de San Fernando -Cádiz-
(Tomada de internet)































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